Termitas y carcoma: cómo saber qué se está comiendo la madera de tu casa

En una vivienda española hay dos familias de insectos que se comen la madera y no tienen casi nada en común. Los de ciclo larvario —la carcoma común, la carcoma grande, los Lyctus— dejan orificios de salida y serrín, y el daño se queda casi siempre en la pieza atacada. Las termitas son insectos sociales: el nido no está en la madera que ves, dejan cordones de barro y madera de aspecto hojaldrado, y el problema es del edificio, no de una habitación.

Esa diferencia decide todo lo que viene después: quién lo trata, cuánto cuesta, cuánto dura y quién paga. Una desinsectación doméstica corriente se mueve en 125-250 €. Tratar una vivienda de 70-100 m² afectada por termitas cuesta entre 900 € y 2.300 €, según los únicos datos publicados que hemos podido verificar, y detrás puede venir obra de reposición.

Esta página está ordenada por lo que te ha traído hasta aquí, no por especies. Busca tu caso, lee el resumen y sigue el hilo.

Tres bichos, tres problemas: la tabla de diagnóstico rápido

Antes de cualquier otra cosa, sitúa lo que has visto en una de estas tres filas.

Grupo Qué señal deja Dónde aparece Qué implica
Termita subterránea (Reticulitermes grassei, R. banyulensis) Cordones o tubos de barro huecos, de alrededor de 1 cm de diámetro; madera hojaldrada, porque consume la madera de primavera; no deja serrín visible, porque reutiliza las heces para construir los túneles Vigas, forjados, falsos techos, cubiertas, marcos, ventanas, parqués y zócalos, en los términos de la UNE 56418. La colonia vive en el terreno, no en tu casa El elemento dañado suele ser estructural y común. Se trata el edificio y su entorno, con diagnóstico, plazos y seguimiento de años
Termita de madera seca (Kalotermes flavicollis, Cryptotermes brevis) Pellets fecales expulsados al exterior, muy regulares y medibles: ~865 × 522 µm en C. brevis y ~774 × 464 µm en K. flavicollis, según UPM y Universidad de Valladolid Carpintería exterior, marcos, puertas y mobiliario. La colonia vive dentro de la propia pieza de madera El foco está localizado, pero sigue siendo una colonia: el criterio de tratamiento no se relaja por tratarse de una pieza suelta
Carcoma y otros insectos de ciclo larvario (Anobium punctatum, Hylotrupes bajulus, Lyctus spp., Xestobium rufovillosum) Orificio de salida y serrín: circular de 1 a 2 mm con polvo granuloso y cápsulas fecales en Anobium; ovalado de 6 a 8 mm según la UPM, de 6 a 10 mm según AITIM e Higiene Ambiental, con pellets cilíndricos que a menudo no salen de la galería, en Hylotrupes; polvo como talco en Lyctus Muebles, tallas, puertas, tarimas y parqués; Hylotrupes también en armaduras de cubierta y vigas Quien come es la larva, dentro de la madera. Si está en un mueble, es un problema de la pieza; si está en una viga, ya es un problema del edificio

Una advertencia sobre la fila del serrín, porque es donde más se equivoca todo el mundo: la ausencia de serrín es un rasgo característico y orientativo de la termita subterránea, no una regla absoluta. La propia UNE 56418 incluye el serrín entre sus indicios, y AITIM atribuye el serrín fino a la carcoma. Se usa junto a las demás señales, nunca sola.

Si tu caso no cae limpio en una fila, el diagnóstico diferencial completo —orificio a orificio, residuo a residuo, con los rangos atribuidos a cada fuente— está en el artículo de termita o carcoma. Es el que resuelve la duda con la madera delante. Esta página solo reparte.

He visto insectos con alas dentro de casa

Es el episodio que más llamadas genera, y casi siempre de noche: decenas de insectos con alas apareciendo dentro de una habitación y, al rato, un puñado de alas sueltas acumuladas en el alféizar o en el suelo.

Eso es una enjambrazón, el vuelo nupcial de los reproductores de la colonia. Las alas desprendidas son la señal más fiable de todas, porque los reproductores las pierden después de volar y quedan ahí semanas. El calendario depende de la especie: primavera en las subterráneas peninsulares, otoño en Kalotermes flavicollis —aproximadamente de finales de agosto a noviembre— y de noviembre a enero en Reticulitermes flavipes, la invasora con focos solo en Tenerife. ANECPLA sitúa los vuelos en días cálidos tras las primeras lluvias, a primera hora de la mañana o a última de la tarde.

Antes de nada, comprueba que no son hormigas aladas, que es la confusión más frecuente de la primavera española: la termita alada tiene las cuatro alas del mismo tamaño y el cuerpo sin cintura marcada.

Y el punto que de verdad importa: si el enjambre sale de dentro del edificio y no ha entrado por la ventana, significa colonia dentro o debajo. No es un incidente puntual, es un diagnóstico. Lo que no conviene hacer es fumigar la habitación: matas a los alados, que son el episodio, y dejas intacta la colonia, que es el problema. Guarda unos cuantos ejemplares y unas alas en un bote; valen más que cualquier descripción.

Hay serrín o montoncitos de polvo bajo un mueble

Aquí la buena noticia es estadística: el serrín en el suelo apunta a un insecto de ciclo larvario y, en la mayoría de los casos, a un problema de la pieza y no del edificio.

El residuo identifica al insecto mejor que el orificio. Anobium punctatum deja polvo granuloso con cápsulas fecales visibles a simple vista; Lyctus spp. deja un polvo finísimo, como talco o harina, y ataca la albura; Hylotrupes bajulus deja pellets cilíndricos que a menudo se quedan dentro de la galería y no llegan al suelo. La termita de madera seca también deja pellets, pero mucho más regulares y de tamaño medido.

Lo siguiente es saber si el ataque sigue activo, y aquí conviene ser honesto sobre lo que se puede afirmar. Lo único documentado es que el serrín fresco es más claro y más suelto, que reaparece después de limpiar, que se oye el roído y que aparecen adultos. Datar un ataque por el aspecto del borde del orificio no tiene respaldo, y tampoco lo tiene ningún plazo del tipo «si en tantas semanas no hay serrín nuevo, está muerto». Papel limpio debajo, fecha anotada y paciencia.

Si es un mueble, una puerta o una pieza de carpintería, el tratamiento tiene sentido y puedes plantearlo tú. Cómo tratar la carcoma de un mueble sin destrozarlo, ordenado por invasividad y por valor de la pieza, está desarrollado en su artículo, con el calor de 55-60 ºC durante 30 a 60 minutos que documenta AITIM y la anoxia para las piezas que merecen un restaurador.

Un rodapié suena hueco o la madera está hojaldrada

Este es el escenario que cambia de categoría. Golpeas el zócalo, el rodapié o el marco con los nudillos y suena a vacío; hundes un destornillador y entra sin esfuerzo; al romper, la madera no está perforada por galerías redondas, sino laminada, hojaldrada, con las capas separadas. Eso es termita subterránea consumiendo la madera de primavera y dejando la de verano, y lo describe la UPM en su capítulo de patología de la madera.

Búscale el acompañamiento: cordones de barro de alrededor de 1 cm por detrás de un zócalo, manchas de humedad en falsos techos, curvaturas en forjados. El repertorio completo de señales de termitas y el orden en que hay que revisar una vivienda están en su artículo. Dos ideas de ahí que merecen estar también en esta cabecera:

  • Si hay termitas en una planta alta, han pasado por las inferiores. Es la regla de oro de la UPM, y explica por qué una inspección nunca se limita al piso que ha dado el aviso.
  • Se llega tarde con demasiada frecuencia. Sobre la casuística de Rentokil Initial difundida por AITIM, el 14 % de las incidencias se detecta ya en fase crítica; y ANECPLA cifra en hasta el 80 % de la albura consumida el alcance que puede llegar a tener un ataque establecido.

Lo que no hay que hacer: abrir la galería a ver qué sale, ni tratar solo la tabla visible. Las dos cosas mueven el problema de sitio sin resolverlo.

Tengo una viga con agujeros

Aquí hay que separar dos casos, porque la urgencia y el presupuesto no se parecen.

Si los orificios son ovalados y grandes y la madera es de conífera de estructura, el sospechoso es Hylotrupes bajulus: la UPM le atribuye orificios de 6 a 8 mm, AITIM e Higiene Ambiental los amplían a 6-10 mm, y su ciclo larvario es largo y discutido entre fuentes —más de 4 años según AITIM, de 3 a 11 según Remacha Gete (UPM), más de 10 según Higiene Ambiental—. Es el insecto que puede vaciar el interior de una pieza y dejar una capa superficial de solo 0,5 mm: la viga parece sana hasta que cede al tacto.

Si no hay orificios ni serrín, pero la sección se deshoja y hay rastros de barro, estás en el otro escenario. Y si lo que aparece son pellets fecales en la carpintería exterior, entran en juego las termitas de madera seca, cuya biología tiene un matiz que casi nadie cuenta: la UNE 56418 las agrupa por convención de tratamiento, pero UPM y Universidad de Valladolid sostienen que Kalotermes flavicollis necesita 18-20 % de humedad y suele instalarse después de un ataque fúngico. Donde hay Kalotermes, además del insecto hay que buscar de dónde sale el agua.

En los tres casos, si el elemento es portante, el diagnóstico deja de ser doméstico. Una viga, un forjado o una armadura de cubierta con pérdida de sección es una patología estructural, y eso lo valora un técnico con acceso al elemento, no una inspección visual desde el suelo.

Voy a comprar una casa antigua

Mira antes de firmar, porque después el reloj corre muy rápido. En la visita: rodapiés y zócalos golpeados con los nudillos, cabezas de viga en su apoyo sobre el muro, sótano y arquetas, cubierta, marcos de puertas y ventanas, y cualquier punto donde la madera toque el terreno o una humedad.

Dos cosas que conviene saber antes de negociar. La primera: ninguna norma española obliga a aportar certificado antitermitas ni informe de patologías en una compraventa entre particulares. Que lo pidas o no es negociación pura, y el Real Decreto 515/1989 solo se aplica a vendedores profesionales. La segunda: la inspección técnica de edificios no es una inspección de plagas. Tras la STC 143/2017, la obligación y los plazos son autonómicos o municipales, y la norma estatal solo habla de evaluar el estado de conservación del edificio.

Si ya has firmado y aparece el problema, el marco es el saneamiento por vicios ocultos de los artículos 1484 a 1490 del Código Civil, y el 1490 da seis meses desde la entrega, que la STS 41/2009, de 22 de enero de 2009, califica de plazo de caducidad de fecha a fecha. Es poquísimo tiempo. Todo el recorrido —qué revisar, qué pedir por escrito, la vía del dolo si hubo ocultación y las tres sentencias de audiencia identificadas con su ECLI— está en el artículo sobre comprar una casa con termitas.

La comunidad tiene termitas en el forjado

Cuando la termita trabaja en una viga o en un forjado, el elemento dañado es común por disposición legal: el artículo 396 del Código Civil enumera entre los elementos comunes los estructurales, y cita expresamente pilares, vigas, forjados y muros de carga, sin distinguir de qué material están hechos. Un forjado de madera es elemento común aunque el daño se vea solo en tu techo.

De ahí no sale una regla automática de quién paga. El artículo 10.1.a) de la Ley de Propiedad Horizontal establece que las obras necesarias de conservación son obligatorias y no requieren acuerdo previo de la Junta, y el 10.2.a) limita el acuerdo a la distribución de la derrama. Pero el 14.c) atribuye a la Junta aprobar los presupuestos y la ejecución de todas las obras de reparación. Esa tensión es real y hay que trabajar con ella, no contra ella: el 17.10 prevé la salida cuando se discute la naturaleza de la obra, con posibilidad de dictamen técnico. Y el artículo 5 permite que el título constitutivo fije reglas propias de gastos y reparaciones, así que ningún reparto es absoluto.

El recorrido práctico —incluir el asunto en el orden del día, provocar la convocatoria, el vecino que no deja entrar al técnico, la comunidad que se niega a tratar y por qué contratar por tu cuenta y pasar la factura es casi siempre mala idea— está en el artículo de obligaciones de la comunidad. Y una advertencia que no sobra: esto no es asesoramiento jurídico. Un edificio con daño estructural en madera necesita abogado y técnico.

Quiero saber qué puedo comprar yo

Respuesta corta y algo incómoda: para una pieza de madera concreta, sí; para una colonia de termitas, no.

Lo que una tienda vende a un particular son protectores de madera del tipo de producto TP8, de aplicación superficial. En el Registro Oficial de Biocidas del Ministerio de Sanidad hay cuatro productos con Reticulitermes entre los organismos diana y «público en general» entre las categorías de usuario: tres de permetrina al 0,56-0,645 % y uno con cipermetrina, tebuconazol e IPBC. Sus dosis de etiqueta son 200 g-ml/m² en preventivo y 300 en curativo, con clases de uso que llegan como máximo a la 3.1. Ninguno cubre madera en contacto con el suelo, que es exactamente donde vive la colonia de una termita subterránea.

Hay además un plazo que conviene tener en el calendario: la cipermetrina no ha sido renovada para TP8, con venta hasta el 22 de diciembre de 2026 y una autorización española ya cancelada el 6 de agosto de 2026. Y una limitación de método: lo verificado para público general es la aplicación superficial, con brocha. Inyectar no es una técnica doméstica.

La comparativa por materia activa y por criterios, cómo leer una etiqueta en treinta segundos y qué no comprar —empezando por los ultrasonidos, que no cuentan con ninguna evaluación española frente a xilófagos— está en el artículo de productos antitermitas.

Lo que dice la norma, en dos párrafos

La referencia española es la UNE 56418:2016, «Protocolo de actuación en cascos urbanos afectados por ataques de termitas subterráneas», y su valor está en los plazos, porque son los que desmontan casi toda la publicidad del sector: diagnóstico de un año; tratamiento de cinco años, con una fase de interceptación de seis meses a un año, dos años de control y dos o tres de vigilancia; y una monitorización posterior no inferior a 24 meses. Su Anexo B recoge cuatro tipos de tratamiento —cebos, barrera química, tratamiento de la madera y barreras perimetrales— y remite al registro oficial de establecimientos y servicios biocidas y al Real Decreto 830/2010 para quién puede aplicarlos. El mecanismo del sistema de cebos, que es la vía más habitual hoy, tiene artículo propio: su materia activa, el hexaflumurón, tiene la aprobación europea prorrogada hasta el 31 de marzo de 2027 y restringida a usuarios profesionales y a estaciones de cebo. Sobre la barrera química por inyección hay que hablar con precisión: la consulta al registro oficial no localiza hoy ninguna materia activa vigente para ese uso, y el único producto que había está cancelado desde el 27 de octubre de 2023. No es que el método esté vetado; es que no hay autorización vigente que lo soporte.

El otro pilar es el Código Técnico de la Edificación, documento básico SE-M, apartado 3.2.1.3, y merece leerse literal: «En los casos en los que se hayan detectado ataques previos por termitas el tratamiento deberá ser en profundidad (NP5), garantizándose que las cabezas de las vigas queden totalmente tratadas en una longitud axial de 50 cm». El mismo apartado añade que «debe valorarse la conveniencia del empleo adicional de tratamientos de barrera […] o de tratamientos mediante sistemas de cebos destinados a erradicar la colonia». Traducido a la práctica: donde ya hubo termitas, pincelar la superficie no cumple nada, y esos 50 cm de cabeza de viga son una medida concreta que puedes exigir que figure por escrito en el presupuesto. El CTE trabaja con clases de uso y con clases de penetración NP1 a NP6; su clase de uso 1 corresponde a madera con humedad por debajo del 20 %.

El ticket de este silo es estructural

Aquí está la diferencia de fondo con el resto de la web. Una desinsectación doméstica corriente se mueve en 125-250 € y se resuelve en una o dos visitas. En termitas, las únicas cifras publicadas que hemos podido verificar dan 900 € a 2.300 € para una vivienda de 70-100 m², con 25 a 35 €/m² en curativo y 17 a 18 €/m² en preventivo.

Dos avisos antes de comparar presupuestos. El primero: el precio por metro cuadrado se aplica sobre la superficie a tratar, que decide el técnico, no sobre los metros de tu escritura. Ahí está el origen de casi todos los presupuestos que parecen duplicarse sin explicación. El segundo: a esa cifra hay que sumarle lo que casi nunca aparece en el folleto, que es el seguimiento plurianual que exige la norma, la reposición de la madera dañada y, si hubo que perforar, la obra de pavimento.

Sobre garantías, lo honesto es decir que solo existen fuentes comerciales: hay empresas que ofrecen dos años en cebo y cinco en barrera, y alguna que anuncia resultado garantizado en 72 horas, algo que no encaja con los plazos de la UNE 56418. El desglose de un presupuesto realista de casa aislada está en cuánto cuesta un tratamiento contra termitas, y la comparación por sistemas y por metro cuadrado, en el artículo del precio del tratamiento antitermitas.

Preguntas frecuentes

¿Puedo eliminar yo una colonia de termitas? No. Lo que puede comprar un particular son protectores para maderas de aplicación superficial, y una colonia subterránea vive en el terreno. Además, el CTE exige tratamiento en profundidad NP5 donde ya hubo ataque, y la eficacia de un producto se acredita con ensayos normalizados como la UNE-EN 117 y la UNE-EN 118. Nada de eso se consigue con una brocha, y menos con un remedio de cocina.

¿En qué zonas de España hay termitas? Reticulitermes grassei y R. banyulensis están presentes en prácticamente todo el país, según un estudio publicado en 2025 en Journal of Economic Entomology con autoría de Anticimex y del IPNA-CSIC, y no se pueden repartir provincias entre las dos especies. La única distribución de incidencia que circula es casuística comercial: sobre 9.700 registros de Rentokil Initial difundidos por AITIM, el 89,4 % correspondió a subterráneas, con Castilla y León por encima del 24 %, Madrid por encima del 11 %, Navarra en el 10,2 %, Andalucía en el 9,9 % y Cataluña en el 7,5 %. Son los datos de una empresa, no un mapa oficial.

¿Cuántas termitas puede tener una colonia? Hay una sola colonia española medida y publicada, en Íllora (Granada): entre 470.000 y 1.140.000 individuos, 1.300 m² de territorio y un radio máximo de 65 m. Es un caso medido, no un valor de referencia ni una media española.

Encontré serrín una vez, limpié y no ha vuelto a salir. ¿Se acabó? Es buena señal, pero conviene decir qué se puede afirmar y qué no. Lo único documentado para valorar la actividad es que el serrín reaparezca tras limpiar, que sea fresco —más claro y más suelto—, que se oiga el roído o que aparezcan adultos. Ni el borde del orificio ni ningún plazo de espera concreto tienen respaldo en las fuentes consultadas: papel limpio debajo y fecha anotada.

¿Cómo compruebo que la empresa que me va a tratar está en regla? Pide el número de registro de la empresa y comprueba que está inscrita en el ROESB, y exige el número de registro de cada producto que se vaya a aplicar. La UNE-EN 16636 marca además lo que debe entregarte: propuesta previa, informe por cada intervención con productos, demostración de eficacia y frecuencia de supervisión. Si no hay papel, no hay tratamiento.

¿Lo cubre el seguro del hogar? No hay ninguna fuente autorizada que permita afirmar ni que se cubre ni que se excluye: depende de cada póliza. Lo único firme es que el artículo 3 de la Ley 50/1980 obliga a destacar las cláusulas limitativas y a que se acepten por escrito. Ahí es donde hay que leer, antes de dar nada por hecho.

Fuentes

  • UNE 56418:2016, Protocolo de actuación en cascos urbanos afectados por ataques de termitas subterráneas, incluido su Anexo B.
  • Código Técnico de la Edificación, Documento Básico SE-M, apartado 3.2.1.3.
  • UNE-EN 117:2024 y UNE-EN 118:2025, métodos de ensayo frente a termitas; UNE-EN 1390 y UNE-EN 49-1:2016, ensayos frente a larvas de insectos xilófagos; UNE-EN 335:2013, clases de uso; UNE-EN 351 y UNE-EN 599, penetración y retención de los protectores.
  • UNE-EN 16636:2015, Servicios de gestión de plagas: requisitos y competencias.
  • Real Decreto 830/2010, capacitación para realizar tratamientos con biocidas, y Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas (Real Decreto 1054/2002 y Orden SCO/3269/2006).
  • Ministerio de Sanidad, Registro Oficial de Biocidas: protectores para maderas del tipo de producto 8 autorizados a público en general y resoluciones de productos para uso profesional.
  • Universidad Politécnica de Madrid, capítulo de patología de la madera de F. Lasheras, y trabajos de Remacha Gete sobre insectos xilófagos de la madera.
  • Universidad Politécnica de Madrid y Universidad de Valladolid, medición de pellets fecales de Cryptotermes brevis y Kalotermes flavicollis, publicada en Forests 11:408.
  • AITIM, revista técnica del sector de la madera: diámetros de orificio, ciclos larvarios, tratamiento por calor y difusión de la casuística de una empresa de control de plagas.
  • Higiene Ambiental, publicación sectorial: fichas de termitas y de insectos xilófagos de ciclo larvario.
  • ANECPLA, Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas: alcance del daño en la albura y descripción de los vuelos nupciales.
  • Estudio sobre la distribución de Reticulitermes en la península ibérica, Journal of Economic Entomology 118(3), 2025, con autoría de Anticimex y del IPNA-CSIC.
  • Ministerio para la Transición Ecológica, Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras: ficha de Reticulitermes flavipes y focos de Tenerife.
  • Universidad de Córdoba, comunicación en jornada del sector sobre mortalidad por calor y por atmósfera modificada.
  • Código Civil, artículos 396 y 1484 a 1490; Ley 49/1960, de Propiedad Horizontal, artículos 5, 10, 14 y 17; Ley 50/1980, de Contrato de Seguro, artículo 3; Real Decreto 515/1989.
  • Sentencia del Tribunal Supremo 41/2009, de 22 de enero de 2009, y Sentencia del Tribunal Constitucional 143/2017.
  • Decisión (UE) 2026/1112, no renovación de la cipermetrina para el tipo de producto 8, citada a través de fuente española.

Esta página tiene finalidad informativa. Un daño estructural por xilófagos requiere la valoración de un técnico, y las cuestiones de propiedad horizontal o de compraventa, la de un abogado. Sigue siempre las instrucciones de la etiqueta del producto que utilices.

Última actualización: 25 de septiembre de 2026.