Ultrasonidos antiplagas: qué dice la evidencia científica

No funcionan. No se trata de que la evidencia sea escasa o poco concluyente: es que existe, es abundante y es negativa. Los ensayos publicados con dispositivos ultrasónicos de consumo no han encontrado efecto sobre cucarachas, hormigas, chinches, mosquitos ni roedores, la autoridad de consumo estadounidense envió más de sesenta cartas de advertencia a fabricantes y vendedores, y una revisión Cochrane concluyó que estos aparatos «no tienen ningún efecto» y que «no hay justificación para comercializarlos».

Si has comprado uno, no has hecho el ridículo. Te vendieron un producto con una promesa limpia —enchufar y olvidarse, sin veneno, sin olor, sin tocar nada— que la evidencia no respalda. Este artículo revisa esa evidencia una por una, explica el matiz que casi nadie cuenta (sí hay estudios positivos, pero no son de estos aparatos) y termina con lo que sí funciona en cada caso.

Tabla de los ensayos científicos sobre repelentes ultrasónicos: ninguno de los nueve dispositivos probados provocó respuesta en cucarachas, ninguno repelió hormigas, no hubo efecto sobre chinches, no hubo respuesta en mosquitos y en un ensayo la tasa de picadura aumentó hasta un 50 por ciento, y en roedores hubo aversión leve inicial seguida de habituación.
Lo que han encontrado los ensayos sobre repelentes ultrasónicos.

La evidencia, resumida

Plaga Qué se probó Resultado
Cucarachas Nueve dispositivos comerciales sobre cucaracha alemana Ninguno provocó respuesta (Koehler et al., 1986)
Hormigas Tres dispositivos, tres especies, laboratorio y campo Ninguno repelió (Huang et al., 2002)
Chinches Pruebas de elección con varios dispositivos Sin efecto: mismo número junto al aparato que en el control (Yturralde y Hofstetter, 2012)
Mosquitos Respuesta conductual en dos especies Sin respuesta (Ahmad et al., 2007)
Mosquitos Tasa de picadura con dispositivo encendido Aumento de hasta el 50 % (Andrade y Cabrini, 2010)
Roedores Exposición prolongada con alimento disponible Aversión leve inicial y luego habituación (Greaves y Rowe, 1969)

Esta recopilación es de la Cooperative Extension de la Universidad de Arizona, que reunió en una sola publicación técnica los ensayos publicados sobre repelentes sónicos y ultrasónicos. No es un artículo de opinión: es el estado de la cuestión.

Qué promete el aparato y qué hace en realidad

El argumento comercial siempre es el mismo: el dispositivo emite sonido por encima de los 20 kHz, fuera del alcance del oído humano adulto, y ese sonido resulta insoportable para insectos y roedores, que abandonan la vivienda.

Hay tres problemas encadenados.

El primero es que la mayoría de los insectos domésticos no oyen eso. Una cucaracha percibe vibración por el sustrato y corrientes de aire por los cercos abdominales. Un mosquito detecta vibración del aire a frecuencias bajas, las del batido de alas de su propia especie. Emitir a 30 o 40 kHz contra una cucaracha es hablarle en un canal que no tiene abierto.

El segundo es físico. El ultrasonido es muy direccional y se atenúa muy deprisa en el aire. No dobla esquinas, no atraviesa una pared, no pasa por detrás de un armario ni entra en el hueco de un falso techo. Detrás de cada mueble hay una sombra acústica, y es exactamente ahí donde vive la plaga. Un aparato enchufado en el pasillo, mirando a una puerta, deja sin cubrir la totalidad de los refugios reales.

El tercero es la habituación. Aunque un animal perciba el estímulo y le moleste, un estímulo constante, sin consecuencias asociadas y sin alternativa mejor, deja de producir respuesta. Es un principio elemental del comportamiento animal, y es el que explica los resultados en roedores.

Lo que hicieron los reguladores

El caso mejor documentado es estadounidense, y conviene decirlo con precisión porque la comparación internacional es engañosa.

El 3 de mayo de 2001, la Federal Trade Commission —la autoridad estadounidense de competencia y consumo— envió más de sesenta cartas de advertencia a fabricantes y vendedores de dispositivos ultrasónicos de control de plagas. El contenido de la advertencia es el punto clave: las alegaciones de eficacia deben estar respaldadas por «evidencia científica competente y fiable». No se les pidió que dejaran de vender; se les pidió que demostraran lo que afirmaban.

El 18 de julio de 2003, la misma agencia cerró un acuerdo sancionador con un fabricante que anunciaba que sus aparatos eliminaban ratones, ratas y cucarachas «en dos a cuatro semanas» y que eran una alternativa a los productos químicos. La orden le prohíbe hacer alegaciones de eficacia sin sustento científico.

En el Reino Unido, la autoridad de publicidad (ASA/CAP) mantiene que todavía no ha aceptado ninguna alegación de eficacia para repelentes de plagas de este tipo, y deja claro que los testimonios de clientes satisfechos no constituyen prueba.

En España, lo que hay es una advertencia de consumo, no una sanción: la OCU, en una nota de prensa del 8 de agosto de 2019, concluyó que los aparatos de ultrasonidos no ahuyentan a los mosquitos, apoyándose en la revisión Cochrane, y añadió que también analizó dos aplicaciones móviles de ultrasonidos con resultados negativos.

Conviene no exagerar esto: no existen expedientes sancionadores verificables en España ni en la Unión Europea contra fabricantes de ultrasonidos. La acción regulatoria documentada es la estadounidense. Que estos aparatos se vendan legalmente aquí no significa que funcionen; significa que nadie ha abierto ese frente.

Los ensayos, plaga por plaga

Cucarachas

Se probaron nueve dispositivos comerciales sobre cucaracha alemana y ninguno provocó respuesta. Es el resultado más rotundo de toda la serie, y además es coherente con la biología: esta especie vive dentro de grietas, en contacto con el sustrato, y su conducta está gobernada por tigmotaxis —la preferencia por el contacto con superficies— y por la feromona de agregación de sus propios excrementos. Ninguno de esos dos motores se apaga con un tono en el aire.

La Universidad de Cornell, en su programa estatal de gestión integrada de plagas, lo resume igual: las evaluaciones científicas de estos dispositivos no han encontrado efecto sobre cucaracha alemana, chinches ni roedores.

Hormigas

Tres dispositivos, tres especies, ensayos de laboratorio y de campo: ninguno repelió. Tampoco aquí hay sorpresa. Una hormiga se orienta por rastros de feromona depositados en el suelo, no por señales acústicas aéreas.

Chinches

En pruebas de elección, en las que el insecto puede escoger entre acercarse al aparato o quedarse en la zona control, no hubo efecto: aproximadamente el mismo número de chinches junto al dispositivo que en el control.

La ficha de la estación experimental de Rutgers sobre qué métodos contra chinches son eficaces y cuáles son un desperdicio de dinero clasifica los ultrasónicos entre los segundos: ningún repelente afectó a su comportamiento.

Mosquitos

Aquí está el bloque de evidencia más sólido, porque hay una revisión sistemática.

La revisión Cochrane sobre repelentes electrónicos de mosquitos reunió diez estudios entomológicos de campo y ninguno mostró efecto. La conclusión de los autores es inusualmente directa: estos aparatos «no tienen ningún efecto en la prevención de las picaduras de mosquito» y, por tanto, «no hay justificación para comercializarlos». En revisión sistemática, esa frase es lo más parecido a cerrar un asunto.

Y luego está el dato que casi nadie cuenta. Además de los trabajos que no encontraron respuesta conductual en dos especies, un estudio documentó un aumento de la tasa de picadura de hasta el 50 % con el dispositivo funcionando. No es que el aparato no sirva: en ese ensayo, la situación empeoró. Sea cual sea el mecanismo, el resultado publicado va en dirección contraria a lo que promete la caja.

Roedores

Los ensayos con roedores muestran aversión leve inicial seguida de habituación, incluso sin retirar la fuente de alimento. Es decir: el animal se molesta unos días y después sigue con su vida en el mismo sitio. La FTC lo formula así: cualquier reacción sería temporal en el mejor de los casos, porque los roedores se habitúan al ultrasonido y vuelven a sus zonas de nidificación o alimentación.

Este caso tiene su propio artículo, porque la habituación merece explicarse despacio y porque las alternativas son muy distintas a las de un insecto: lo tienes desarrollado en ultrasonidos para roedores.

El dato incómodo: no sabes qué está emitiendo tu aparato

Hay un problema adicional del que no se habla y que debería bastar por sí solo para desconfiar.

La Universidad de Cornell señala que las frecuencias e intensidades declaradas por los fabricantes a menudo no coinciden con la salida real del aparato, y que algunos dispositivos superan los límites de exposición sonora humana de la OSHA, la agencia estadounidense de seguridad laboral.

Léelo otra vez: un producto que se vende como inaudible e inocuo puede estar emitiendo a un nivel que, en un entorno de trabajo, exigiría protección auditiva. Y el comprador no tiene forma de comprobarlo. Compara eso con la etiqueta de un biocida autorizado, donde la concentración de cada sustancia activa, los usos permitidos y el número de autorización son obligatorios. Al aparato ultrasónico no se le exige nada de eso.

¿Y por qué hay estudios que dicen que sí funciona?

Los hay. Y es la parte honesta de este artículo, porque quien defiende estos aparatos suele apoyarse en ellos. El problema es que no hablan de lo mismo.

Los resultados positivos publicados no proceden de tonos ultrasónicos genéricos emitidos por un enchufe, sino de sonidos biosónicos específicos de especie, diseñados por investigadores a partir de señales que ese animal concreto ya usa para comunicarse:

  • Llamadas de alarma grabadas de ganso, reproducidas para dispersar aves de una zona: reducción del 71 %. Es una señal que significa algo para un ganso: «hay un depredador».
  • Llamadas de estrés dirigidas contra el escarabajo del pino, emitidas sobre troncos: reducción del 72 % en la entrada al material. También es una señal con significado biológico para esa especie.

La diferencia es toda. Esos trabajos usan la señal correcta, para la especie correcta, en el contexto correcto y a la intensidad correcta. Un aparato doméstico hace lo opuesto: emite un tono arbitrario, sin significado para ninguna especie, contra una lista de plagas que incluye animales con aparatos sensoriales completamente distintos entre sí, y lo hace desde un enchufe fijo detrás de un mueble.

Que una llamada de alarma de ganso disperse gansos no demuestra que un pitido genérico disperse cucarachas.

Entonces, ¿por qué a mucha gente le ha funcionado?

Porque la percepción de eficacia se fabrica sola. Hay tres mecanismos, y los tres son muy conocidos.

Regresión a la media. Nadie compra un ultrasónico un día tranquilo. Se compra en el pico: la semana en que has visto cuatro cucarachas, la noche que te han comido a picotazos. Los picos tienden a ir seguidos de periodos más normales, se haga lo que se haga. El aparato llega justo a tiempo de llevarse el mérito.

Estacionalidad. Casi todas estas plagas tienen curva anual. Los mosquitos bajan en septiembre. La actividad de muchos insectos domésticos cae con la temperatura. Si enchufas el aparato a finales de agosto, la mejoría de octubre estaba escrita en el calendario.

El sesgo del comprador activo, que es el más importante. Quien compra un ultrasónico casi nunca compra solo un ultrasónico. Esa misma semana friega a fondo, saca la basura a diario, tapa el hueco del fregadero, mete la comida en botes, pone una mosquitera. Hace, en resumen, lo que de verdad funciona. Y luego atribuye el resultado al objeto que brilla en el enchufe, no a las cinco cosas aburridas que hizo a la vez.

A eso se suma el coste hundido: después de pagar por algo, cuesta admitir que no sirvió. Es humano y le pasa a todo el mundo.

Qué usar en su lugar

La buena noticia es que casi todo lo que sí funciona es más barato que el aparato.

Si tienes… Lo que funciona
Cucarachas Gel cebo en puntos pequeños, higiene y sellado. Ver la comparativa de insecticidas para cucarachas
Chinches Calor, vapor, fundas e interceptores. Ningún repelente
Mosquitos Barrera física: mosquitera y ropa. Repelente cutáneo autorizado. Eliminar agua estancada
Hormigas Cebo que se lleven al nido, nunca spray de contacto
Pececillos de plata Bajar la humedad con ventilación o deshumidificador
Polillas y plagas de despensa Trampas de feromonas para detectar, y tirar el alimento infestado
Roedores Exclusión física y trampeo: ver ultrasonidos para roedores

Tres apoyos transversales que rinden en casi todos los casos: la tierra de diatomeas aplicada en velo fino en huecos secos, un aspirador con filtro HEPA para retirar restos y alérgenos, y entender de una vez cebo, spray o gel —el formato importa más que la marca—. Si vas a comprar producto, la guía de insecticidas de uso doméstico te ahorra el paseo por el pasillo del supermercado.

Si ya has comprado uno

No lo tires al contenedor común: lleva electrónica y va al punto limpio. Si estás dentro del plazo de devolución y la caja prometía eliminar plagas en un plazo concreto, tienes argumentos para reclamar: esa es la clase de alegación que la autoridad estadounidense consideró que debía estar respaldada por evidencia.

Y no lo dejes enchufado «por si acaso». Mientras esté ahí, es una excusa para no hacer lo que sí resuelve el problema.

Preguntas frecuentes

¿Los ultrasonidos funcionan contra los mosquitos? No. Una revisión Cochrane reunió diez estudios de campo y ninguno encontró efecto; los autores concluyeron que estos aparatos no tienen ningún efecto en la prevención de las picaduras y que no hay justificación para comercializarlos. La OCU llegó a la misma conclusión en España en 2019. Además, un estudio documentó un aumento de la tasa de picadura de hasta el 50 % con el dispositivo funcionando.

¿Y los modelos caros o los de varias frecuencias? El precio no cambia la física. Los ensayos probaron varios modelos comerciales distintos y ninguno mostró efecto. El problema no es la potencia ni el barrido de frecuencias: es que el ultrasonido no atraviesa paredes ni muebles, que la mayoría de estas especies no responde a ese canal y que las que lo perciben se habitúan.

¿Son peligrosos para los perros y los gatos? Perros y gatos sí oyen frecuencias que nosotros no, así que un animal sensible puede mostrarse inquieto o evitar la habitación. No hay evidencia de daño, pero tampoco hay motivo para asumir el riesgo con un aparato que no hace nada. Si tu mascota cambia de conducta al enchufarlo, desenchúfalo.

¿Por qué se venden si no funcionan? Porque un aparato electrónico que no declara matar nada no pasa por el filtro de eficacia que sí se exige a un biocida autorizado. La autoridad de publicidad británica afirma que todavía no ha aceptado ninguna alegación de eficacia para estos productos, y la estadounidense advirtió a más de sesenta empresas en 2001. En España solo hay advertencias de consumo, no sanciones.

Entonces, ¿hay algún sonido que sirva contra las plagas? En investigación, sí, y por eso es importante el matiz: se han obtenido reducciones del 71 % con llamadas de alarma grabadas de ganso y del 72 % con llamadas de estrés contra el escarabajo del pino. Son señales específicas de cada especie, con significado biológico, desarrolladas en estudios concretos. Nada de eso respalda un tono genérico emitido por un enchufe doméstico.

Fuentes


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