Cómo detectar termitas en casa antes de que sea tarde: 7 señales

Las señales que de verdad valen son siete, y la primera las ordena todas: un cordón de barro hueco de alrededor de 1 cm de diámetro pegado a una pared, un zócalo o una viga no lo hace ningún otro insecto de la casa. Las otras seis —madera que suena a hueco, alados dentro de casa, alas desprendidas, manchas de humedad en falsos techos, curvaturas en forjados y obreras a la vista— son las que recoge la norma UNE 56418:2016 y las que un técnico busca en una inspección.

Y hay una regla que conviene tener clara antes de empezar a mirar: según la Universidad Politécnica de Madrid, si encuentras termitas en una planta alta, es fácil suponer que también han pasado por las inferiores. El termitero de las subterráneas está bajo tierra. La detección se hace de abajo arriba.

Por qué casi todo el mundo llega tarde

No es descuido. Es que el ataque no se ve. AITIM describe que las termitas subterráneas llegan “a vaciar elementos portantes desde el interior sin alterar su aspecto exterior en un principio” y que pueden “permanecer activas durante largos periodos sin mostrar signos visibles”. Cuando aparecen señales claras, “el deterioro estructural puede estar ya muy avanzado”.

Los números disponibles apuntan a lo mismo. Según el análisis de más de 9.700 registros de actividad de xilófagos de Rentokil Initial difundido por AITIM —y conviene decir qué es: la casuística comercial de una sola empresa, no una estadística oficial del parque de viviendas—, cerca del 14 % de las incidencias ya se detectan en fase crítica o de riesgo máximo, con daños severos y necesidad de intervención urgente. Solo aproximadamente uno de cada cinco casos corresponde a detecciones iniciales o preventivas.

La magnitud del daño acumulado ayuda a entender la urgencia: ANECPLA cifra en prácticamente el 80 % de la albura consumida el alcance del ataque en maderas con esa parte expuesta. Lo que no existe es un dato de velocidad: ninguna fuente española publicada dice cuánto tarda una colonia en comprometer una viga. Si alguien te da una cifra de kilos por mes o de años hasta el colapso, se la está inventando.

Las 7 señales

1. Cordones o túneles de barro

La señal reina. La UPM las describe como “galerías, parecidas a regueros de barro huecos, con un diámetro del orden de 1 cm”. ANECPLA habla de “una especie de cordón terroso pegado a la pared, a las cornisas o voladizos”, e Higiene Ambiental las sitúa en los cimientos del edificio, de color marrón oscuro.

La norma UNE 56418 las llama “túneles de progresión”: conductos visibles que las termitas usan para trasladarse “evitando contacto directo con el ambiente”. Los construyen porque huyen de la luz. La propia norma añade a la lista las “chimeneas” de tierra.

Con qué se confunde: con restos de mortero, con un reguero de hormigas o con manchas de suciedad. La diferencia es que el cordón de termita es hueco y sigue un trazado continuo hacia arriba desde un punto de contacto con el suelo o con la estructura.

2. Madera que suena a hueco y cede

Golpea con los nudillos o con el mango de un destornillador un rodapié, un zócalo, un marco o una tarima. Si el sonido cambia de macizo a hueco en un tramo, ahí hay algo. Si al presionar con la punta del destornillador la superficie se hunde sin resistencia, la pieza está vaciada por dentro.

Cuando la madera se abre, la textura es la firma: la UPM describe un “aspecto hojaldrado muy característico”, porque las termitas consumen preferentemente la madera de primavera, más rica en celulosa, y dejan la de verano y los nudos. ANECPLA lo llama efecto “librillo”.

Con qué se confunde: con carcoma, que también vacía la madera pero deja galerías, no láminas. El artículo sobre cómo saber si es termita o carcoma resuelve el caso con el orificio y el residuo.

3. Alados dentro de casa

La UNE 56418 incluye expresamente la “presencia de alados (termitas con alas)” entre las señales de detección. Es el episodio que más llamadas genera: en un caso documentado en una vivienda de Barcelona, el ocupante contó que “empezaron saliendo unas pocas y, después, las vieron salir en tropel”, concentradas en unos pocos días y en la zona de la casa donde se acumulaba más humedad.

El calendario, tal como lo dan las fuentes disponibles, es orientativo y no numérico: las subterráneas de la Península vuelan en primavera, con el rango de marzo a junio que dan las fuentes sectoriales; Kalotermes flavicollis vuela en otoño, aproximadamente de finales de agosto a noviembre; y Reticulitermes flavipes, la invasora presente en Tenerife, enjambra allí de noviembre a enero según MITECO. ANECPLA sitúa la salida a primera hora de la mañana o a última de la tarde. No hay ninguna fuente española que dé un umbral de temperatura o de humedad que dispare el vuelo, así que desconfía de quien te lo dé.

Con qué se confunde: con hormigas voladoras. La termita alada tiene antenas rectas, dos pares de alas iguales que en reposo quedan superpuestas y ningún estrechamiento de cintura; la hormiga tiene antenas acodadas, un par de alas más grande que el otro y un pedículo estrecho. El artículo sobre las termitas aladas entra en el detalle.

4. Alas desprendidas en alféizares y suelos

Es la pista que queda cuando ya has limpiado el resto. Los reproductores pierden las alas después del vuelo, y esos ejemplares desalados están documentados en el caso de Barcelona citado arriba. Un montoncito de alas idénticas acumulado en el alféizar, en el marco de una puerta o en el borde de un rodapié es una señal fuerte, y sobrevive al episodio varios días.

Con qué se confunde: con nada, si te fijas en que las cuatro alas son del mismo tamaño. Es el rasgo más fácil de comprobar de todos.

5. Manchas de humedad en paredes y falsos techos

La norma las incluye entre las señales de detección. Tiene lógica: las termitas necesitan humedad, y la UNE 56418 pone entre los factores de diagnóstico la “proximidad de fuentes de humedad y acuíferos”, además de la presencia de solares abandonados y restos leñosos alrededor.

Con qué se confunde: con una filtración, que es lo que va a ser en la mayoría de los casos. Esta señal no vale sola. Vale cuando aparece junto a otra de la lista, y sobre todo cuando la mancha coincide con un punto de paso de estructura de madera.

6. Curvaturas en forjados y grietas estructurales

También son de la lista de la norma. Un forjado que se comba, un suelo que cede en un punto, una grieta nueva que no responde a ningún movimiento conocido del edificio. Es la señal más tardía de las siete y la que ya no admite espera.

Con qué se confunde: con patologías estructurales de otro origen. Aquí no hay diagnóstico de aficionado posible: esto lo mira un técnico, y si el elemento afectado es un forjado, el asunto deja de ser individual. Si vives en un bloque, el artículo sobre termitas en un edificio explica por qué el forjado es elemento común y a quién corresponde qué.

7. Orificios de salida, serrín y pellets

Es la señal más ambigua del conjunto, y hay que escribirla con cuidado. La UNE 56418 incluye “agujeros de salida y serrín en la madera” entre los indicios a buscar en un edificio. Pero Higiene Ambiental es explícita en que las termitas subterráneas no dejan serrín visible, porque “utilizan sus heces para construir túneles”, y AITIM atribuye las “acumulaciones de serrín fino” a la carcoma, no a la termita.

La lectura correcta: la ausencia de serrín es un rasgo característico y orientativo de la termita subterránea, no una regla absoluta. Si encuentras montoncitos de serrín, el candidato más probable es un insecto de ciclo larvario, no una termita subterránea.

Distinto es el caso de las termitas de madera seca, que sí expulsan residuo al exterior: montoncitos de pellets fecales granulares, parecidos a arenilla. Un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Valladolid publicado en Forests los midió en torno a 865 × 522 micras en Cryptotermes brevis y 774 × 464 micras en Kalotermes flavicollis: por debajo del milímetro.

Tabla de lectura rápida

Señal Qué la produce Con qué se confunde Peso
Cordón de barro hueco de ~1 cm Túnel de progresión de termita subterránea Restos de mortero, reguero de hormigas Muy alta: casi concluyente
Madera hueca con aspecto hojaldrado Consumo de la madera de primavera Carcoma (deja galerías, no láminas) Alta
Alados dentro de casa Vuelo nupcial de los reproductores Hormigas voladoras Alta si son cuatro alas iguales
Alas desprendidas acumuladas Los reproductores pierden las alas tras el vuelo Nada, si se comprueba el tamaño Alta y duradera
Mancha de humedad en falso techo Humedad asociada al ataque Filtración común Baja si va sola
Curvatura de forjado o grieta nueva Pérdida de sección del elemento portante Otras patologías estructurales Señal tardía
Serrín y orificios Insecto de ciclo larvario; en madera seca, pellets fecales Es el indicio que más apunta a carcoma Ambigua

Dónde mirar y en qué orden

El recorrido va del terreno a la cubierta, porque así avanza el insecto. Los elementos son los que enumera la propia UNE 56418: estructuras y carpinterías de madera, vigas, forjados, falsos techos, cubiertas, cornisas, puertas, ventanas, marcos, parqués y zócalos.

  1. Contacto con el terreno: sótano, semisótano, garaje, arquetas, cuarto de contadores, el perímetro exterior y cualquier punto donde la madera toque el suelo o un muro enterrado.
  2. Planta baja: zócalos y rodapiés en todo su recorrido, marcos de puertas por la parte inferior, tarimas y parqués, y el arranque de cualquier elemento de madera.
  3. Forjados y falsos techos: registros, huecos de instalaciones, cualquier sitio desde donde se vea el canto de una viga.
  4. Plantas altas y cubierta: por último, y recordando la regla de la UPM: lo que aparece arriba ya ha pasado por abajo.

Con qué: una linterna en rasante, casi paralela a la superficie, que revela relieves y cordones que de frente no se ven; un destornillador de punta plana para golpear y tantear; un espejo pequeño para mirar detrás de un rodapié o bajo un peldaño; y el móvil para fotografiar y fechar cada hallazgo con su ubicación. La estacionalidad ayuda: los registros difundidos por AITIM sitúan el mayor repunte de actividad en otoño, con un segundo aumento en primavera tras el invierno.

Qué no hacer

  • No abras la galería ni desmontes el cordón de barro. Es el indicio que permite identificar la especie y estimar el recorrido. Destruirlo antes de que lo vea un técnico complica el diagnóstico y no resuelve nada.
  • No trates solo la tabla que se ve. El Código Técnico de la Edificación es explícito sobre lo que hace falta cuando se han detectado ataques previos por termitas: el tratamiento “deberá ser en profundidad (NP5), garantizándose que las cabezas de las vigas queden totalmente tratadas en una longitud axial de 50 cm”, y añade que “debe valorarse la conveniencia del empleo adicional de tratamientos de barrera […] o de tratamientos mediante sistemas de cebos destinados a erradicar la colonia”. Un pincelado superficial no llega a eso.
  • No des por resuelto el caso porque desaparezcan los alados. El vuelo dura unos días. La colonia no.
  • No tapes la señal. Un rodapié nuevo sobre una madera vaciada solo retrasa el diagnóstico.

Cuando la señal se confirma

A partir de aquí manda la norma. La UNE 56418:2016 plantea un diagnóstico de un año, un tratamiento de cinco —interceptación de seis meses a un año, control dos años y vigilancia de dos a tres— y una monitorización posterior no inferior a 24 meses. Su Anexo B recoge cuatro tipos de actuación: cebos, barrera química, tratamiento de la madera y barreras perimetrales. El funcionamiento del sistema de cebos se explica en su propio artículo.

Para la aplicación de producto, la norma remite al Registro Oficial de Biocidas, al Real Decreto 830/2010 y al ROESB: la empresa que entre en tu casa debe estar inscrita. Y si te preguntas qué presupuesto esperar, ahí está el artículo sobre cuánto cuesta un tratamiento contra termitas.

Preguntas frecuentes

¿Se puede detectar una colonia sin obra? Se pueden detectar sus indicios, que es de lo que va este artículo, y eso basta para decidir que hace falta un diagnóstico técnico. Lo que no se puede es localizar el nido desde el salón: en la Península las especies nativas son subterráneas y el termitero está en el terreno. La única medición española publicada de una colonia, en Íllora (Granada), dio entre 470.000 y 1.140.000 individuos ocupando 1.300 m² con un radio máximo de 65 m. Es un caso medido, no un valor de referencia.

Si no hay serrín, ¿puedo descartar termitas? Es al contrario. La ausencia de serrín es más bien un rasgo característico de las termitas subterráneas, que reutilizan las heces para construir sus túneles. Lo que apunta a carcoma es precisamente el serrín.

Vi alados una vez y no han vuelto. ¿Ya está? No. El vuelo nupcial es un episodio de pocos días. Que no vuelvan no dice nada sobre la colonia, y si los alados salieron desde dentro del edificio, la hipótesis de partida es que hay colonia dentro o debajo.

¿La inspección técnica del edificio detecta termitas? No hay base para decir eso. La norma estatal solo habla de “evaluación del estado de conservación del edificio”, y además, tras la sentencia del Tribunal Constitucional 143/2017, la obligación, los plazos y la antigüedad a partir de la cual se exige son hoy autonómicos o municipales. No des por hecho que una inspección de ese tipo cubra un diagnóstico de xilófagos.

¿Cuántas viviendas en España tienen termitas? No hay dato español publicado. Los porcentajes territoriales que circulan proceden de casuística comercial de empresas de control de plagas y reflejan dónde se contratan inspecciones, no dónde hay más termitas. Por eso en este artículo esos datos van siempre atribuidos a su origen.

Fuentes

  • UNE 56418:2016, Protocolo de actuación en cascos urbanos afectados por ataques de termitas subterráneas — lista de señales de detección en edificios, definición de túneles de progresión, elementos constructivos afectados, factores de diagnóstico, fases y plazos, y Anexo B con los cuatro tipos de tratamiento.
  • Código Técnico de la Edificación, Documento Básico SE-M Seguridad estructural. Estructuras de madera — tratamiento en profundidad NP5 y tratamiento de las cabezas de viga en 50 cm de longitud axial cuando se han detectado ataques previos de termitas.
  • Universidad Politécnica de Madrid, F. Lasheras Merino — Patología de la construcción con madera: diámetro de los cordones de barro, aspecto hojaldrado por consumo de la madera de primavera y regla de aparición de abajo arriba.
  • AITIM, Asociación de Investigación Técnica de las Industrias de la Madera — vaciado de elementos portantes sin alterar el aspecto exterior, atribución del serrín fino a la carcoma, y difusión del análisis de más de 9.700 registros de actividad de xilófagos de Rentokil Initial (casuística comercial de una empresa): fase de detección y estacionalidad.
  • ANECPLA, Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (fuente sectorial) — cordón terroso, efecto “librillo”, magnitud del 80 % de la albura consumida y hora del día de las enjambrazones.
  • Higiene Ambiental, revista técnica del sector del control de plagas — ausencia de serrín visible en termitas subterráneas, pellets fecales de las de madera seca, rango de enjambrazón de las subterráneas peninsulares y de Kalotermes flavicollis, y comparación entre termita alada y hormiga alada.
  • MITECO, ficha del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras de Reticulitermes flavipes — enjambrazón en Tenerife de noviembre a enero.
  • Mora, D. (Anticimex España) y Hernández-Teixidor, D. (IPNA-CSIC), Journal of Economic Entomology 118(3), 2025 — medición de la colonia de Íllora (Granada): población estimada, superficie y distancia máxima.
  • Universidad Politécnica de Madrid y Universidad de Valladolid, Forests 11(4):408 — morfometría de los pellets fecales de Cryptotermes brevis y Kalotermes flavicollis.
  • desinsectador.com, C. Pradera (fuente sectorial) — caso documentado de salida de reproductores de Reticulitermes en una vivienda de Barcelona: patrón de salida y ejemplares desalados.
  • Sentencia del Tribunal Constitucional 143/2017 — nulidad del artículo 29 del Real Decreto Legislativo 7/2015 salvo su apartado 1, y del artículo 30, con el consiguiente carácter autonómico o municipal de la obligación de evaluación del estado de conservación del edificio.

Última actualización: 25 de septiembre de 2026.