Termitas subterráneas o de madera seca: diferencias y tratamientos

La diferencia que decide todo es dónde vive la colonia. Las subterráneas anidan en el terreno y llegan a la madera construyendo túneles por la cimentación; las de madera seca viven dentro de la propia pieza que se están comiendo, sin contacto con el suelo.

De ahí sale la consecuencia práctica: en un caso el problema es el edificio y su terreno, y hay una norma española que lo plantea como un protocolo de años. En el otro, el problema puede empezar y acabar en una carpintería o en un mueble. Confundirlos lleva a tratar lo que no toca.

Las especies que hay en España, sin adornos

La UNE 56418:2016 distingue los dos grupos y cita como especies de referencia en España las subterráneas Reticulitermes grassei, R. banyulensis y R. flavipes, y las de madera seca Kalotermes flavicollis y Cryptotermes brevis. Esto es lo que está firmemente documentado de cada una:

Especie Grupo Dónde está documentada
Reticulitermes grassei y R. banyulensis Subterráneas, nativas Las dos especies nativas de la España continental, presentes en “prácticamente todo el país”
Reticulitermes flavipes Subterránea, invasora Solo en Tenerife: focos de Tacoronte (2010) y Arona/Las Américas (2018). Incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras
Kalotermes flavicollis Agrupada en madera seca por la norma, con matices Zonas mediterráneas; en la Península, viñedos de La Mancha, Valdepeñas, Jumilla, Montilla-Moriles y Jerez, y arbolado urbano de Sevilla
Cryptotermes brevis Madera seca Canarias y Barcelona (cinco edificios con registros datados entre 2005 y 2009)

Dos precisiones que importan más de lo que parece.

Las dos nativas no se reparten el mapa por provincias. El trabajo con autoría de Anticimex y del IPNA-CSIC publicado en Journal of Economic Entomology en 2025 dice que ambas están en “prácticamente todo el país”, y ahí se queda la evidencia. Los listados provinciales que circulan son sectoriales y no establecen ninguna frontera entre las dos especies.

Y Cryptotermes brevis no se extiende más allá de lo documentado. Canarias es sólido —el Banco de Datos de Biodiversidad del Gobierno de Canarias la cataloga como “Introducido Seguro Invasor”, en zonas urbanas, desde al menos 1957— y Barcelona tiene registros datados. Las listas que la sitúan además en Cádiz, Almería, Alicante o Valencia no tienen respaldo localizable. Tampoco está declarada plaga por ninguna norma: la actuación administrativa canaria documentada —plan desde 2019, proyecto de 2022 con el Cabildo de Tenerife— se refiere a la subterránea invasora R. flavipes.

El caso raro: Kalotermes flavicollis, la etiqueta y la biología

Aquí las fuentes no coinciden, y el dato mal leído manda al lector en la dirección contraria.

La UNE 56418 la agrupa con C. brevis entre las de madera seca, y es una clasificación con sentido desde el punto de vista del tratamiento: la colonia está dentro de la pieza y no en el terreno. Pero un estudio con autoría de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Valladolid publicado en Forests sostiene otra cosa: solo C. brevis anida verdaderamente en madera seca, con humedad por debajo del 15 %, mientras que K. flavicollis requiere entre el 18 y el 20 % de humedad y su ataque suele seguir a un ataque fúngico previo. Biológicamente funciona más como un indicador de problema de humedad que como una auténtica termita de madera seca.

Las dos versiones se sostienen si se lee cada una en su terreno: la norma la agrupa ahí por convención de tratamiento; la fuente universitaria describe su exigencia real de humedad. Y esa segunda lectura es la que cambia lo que tienes que hacer.

El resto de lo documentado apunta igual. El trabajo de la Universidad de Sevilla publicado en el Boletín de Sanidad Vegetal Plagas la describe como una de las plagas principales de los viñedos meridionales, señala que en arbolado provoca “un envejecimiento precoz del árbol afectado” porque sus galerías abren paso a hongos y bacterias, y cita entre las zonas de colonización en edificios las terrazas con elevado grado de humedad. Los elementos donde aparece son, según fuentes del sector, carpinterías exteriores, puertas, marcos de ventana y mobiliario. Y su vuelo es otoñal, aproximadamente de finales de agosto a noviembre, en días cálidos tras las primeras lluvias, con orificios de salida de los imagos alados en la propia pieza.

Conclusión práctica: si el diagnóstico apunta a K. flavicollis, el tratamiento de la madera resuelve la mitad del problema. La otra mitad es la fuente de humedad y la posible pudrición, y eso es una intervención de obra.

Dónde está la colonia, y qué tamaño puede tener

En las subterráneas el termitero está bajo tierra porque necesitan humedad y protección de la luz, según el capítulo de patología de la construcción con madera de la Universidad Politécnica de Madrid. Para llegar a la madera construyen lo que la UNE 56418 llama “túneles de progresión”: conductos visibles que usan “evitando contacto directo con el ambiente”. En superficie se ven como cordones de barro huecos de alrededor de 1 cm de diámetro, y de ahí sale la regla de oro de la misma fuente: si hay termitas en una planta alta, han pasado por las inferiores.

Sobre el tamaño no hay estándar que inventar. Existe una sola medición española publicada de una colonia, en Íllora (Granada): entre 470.000 y 1.140.000 individuos, ocupando 1.300 m² con una distancia máxima de 65 m. Es un caso medido, no un valor de referencia. MITECO añade, para R. flavipes, colonias con extensión subterránea “de más de 100 m” y poblaciones que pueden llegar al millón de individuos. Ninguna fuente da una distancia estándar del nido a la vivienda.

Las de madera seca juegan en otra escala. C. brevis forma colonias “generalmente con unos centenares de individuos” según fuentes del sector, y la monografía clásica sobre la especie en Canarias describe que “forma pequeñas colonias que pueden instalarse tanto en una viga como en un mueble”; K. flavicollis también tiene colonia reducida. Y sobreviven donde las otras no: las de madera seca “tienen la capacidad de sobrevivir largos períodos de sequedad dentro de madera seca”, mientras las subterráneas necesitan humedad permanente.

La tabla que resuelve el caso

Criterio Subterránea (Reticulitermes) Madera seca (C. brevis, y K. flavicollis con matices)
Dónde está la colonia En el terreno, fuera del edificio Dentro de la propia pieza de madera
Contacto con el suelo Imprescindible No lo necesita
Cordones de barro Sí, huecos y de alrededor de 1 cm No construye túneles de barro
Residuo visible No deja serrín visible: reutiliza las heces para construir los túneles Montoncitos de pellets fecales expulsados al exterior
Humedad Necesita una fuente de humedad C. brevis aguanta madera seca; K. flavicollis requiere 18-20 % y suele seguir a hongos
Enjambrazón Primavera en la Península; noviembre-enero en Tenerife (R. flavipes) Otoño en K. flavicollis; sin meses verificados en C. brevis
Elementos típicos Vigas, forjados, falsos techos, cubiertas, marcos, ventanas, parqués y zócalos Carpinterías exteriores, puertas, marcos de ventana, mobiliario
Qué hay que tratar La colonia y el terreno, además de la madera La pieza, y en K. flavicollis también la humedad
Alcance del problema El edificio y potencialmente los colindantes La pieza y las piezas compatibles

La lectura rápida cabe en una frase: cordones de barro, subterránea; montoncitos de pellets, madera seca. Si no hay ni una cosa ni la otra, el artículo sobre cómo detectar termitas ordena qué mirar y en qué orden.

Un matiz que conviene no saltarse: la ausencia de serrín es un rasgo característico y orientativo de la subterránea, no una regla absoluta —la propia UNE 56418 incluye “agujeros de salida y serrín en la madera” entre las señales de detección—. Si no hay serrín, sube la sospecha de subterránea; si lo hay, lo más probable es carcoma, y esa separación está en el artículo sobre termita o carcoma.

Los pellets: hasta dónde llegan como criterio de campo

El residuo de las de madera seca es lo más útil que vas a encontrar, y lo más fácil de sobreinterpretar.

El estudio de la UPM y la Universidad de Valladolid midió los pellets de las dos especies: son prismas hexagonales con caras ligeramente cóncavas y extremos puntiagudos o redondeados, con medidas medias de alrededor de 865 × 522 micras en Cryptotermes brevis y 774 × 464 micras en Kalotermes flavicollis. Los de C. brevis son significativamente mayores y menos alargados. Y un detalle de campo: los detritos de K. flavicollis tienen aspecto sucio porque van mezclados con otros restos de madera, consecuencia de la pudrición fúngica de la pieza que ocupa.

Ahora el límite: esas cifras están por debajo del milímetro y los modelos del propio estudio alcanzaron más del 75 % de acierto midiendo. A simple vista verás montoncitos de granos finos parecidos a arenilla, y eso te dice grupo, no especie.

Por qué el tratamiento no se parece

Subterráneas: el problema está fuera del edificio

La arquitectura de la norma española lo dice sin decirlo. La UNE 56418 no plantea “tratar la viga”: plantea un protocolo de casco urbano con diagnóstico de un año, tratamiento de cinco —interceptación de seis meses a un año, control de dos años y vigilancia de dos a tres— y una monitorización posterior no inferior a 24 meses. Su Anexo B recoge cuatro tipos de actuación: cebos, barrera química, tratamiento de la madera y barreras perimetrales. El tratamiento de la madera es uno de los cuatro, no el único.

Los propios productos lo confirman: las resoluciones españolas de cebo autorizan las estaciones “en paredes y suelo dentro de edificios y enterradas en el suelo para aplicaciones en el exterior”. Y en el foco canario de R. flavipes, la medida preventiva oficial de MITECO no es un producto: es que “la tierra en la que se detecte esta especie no puede ser transportada fuera de la zona afectada” sin tratamiento, con gestión controlada de los restos vegetales y de madera. El muestreo oficial allí usa estacas en el terreno separadas de 3 a 7 metros, dato de monitorización de campo y no de instalación en una vivienda.

El mecanismo del sistema de cebos tiene su propio artículo, y la comparación de sistemas en clave de presupuesto está en el del precio del tratamiento antitermitas.

Madera seca: el foco está en la pieza, pero el CTE no se relaja

Si la colonia vive dentro del marco de la ventana, la lógica cambia: se actúa sobre la pieza. Lo que no cambia es la exigencia técnica cuando hay estructura. El Código Técnico de la Edificación, en su Documento Básico SE-M, dice que cuando se han detectado ataques previos por termitas el tratamiento “deberá ser en profundidad (NP5), garantizándose que las cabezas de las vigas queden totalmente tratadas en una longitud axial de 50 cm”. NP5 es penetración total en la albura, y eso no lo consigue un pincelado.

Lo que un particular puede comprar son protectores de la madera del tipo TP8, de aplicación superficial. En el Registro Oficial de Biocidas hay productos con Reticulitermes —y en uno también Cryptotermes— entre las dianas y el público general entre las categorías de usuario: tres de permetrina al 0,56-0,645 % y uno que combina cipermetrina, tebuconazol e IPBC, con dosis de etiqueta de 200 g-ml/m² en preventivo y 300 en curativo y clases de uso de la 1 a la 3.1. Con una advertencia de plazo: la cipermetrina no ha sido renovada para TP8, con venta hasta el 22/12/2026. El detalle está en el artículo sobre productos antitermitas.

Sobre los métodos sin química, lo verificado en fuente española y nada más: en una jornada del sector, la Universidad de Córdoba comunicó altísima mortalidad de huevos de termita a +55 ºC y mortalidad completa tras 12 días en atmósfera libre de oxígeno. Son datos de mortalidad, no protocolos de obra.

Lo que no se puede afirmar sobre el reparto por especies

Conviene cerrar con lo que no hay, porque circula mucho. No existe ningún porcentaje publicado de viviendas españolas afectadas por una especie ni por la otra, ni ningún ranking de especies por frecuencia. El único conjunto de datos territoriales disponible —el análisis de más de 9.700 registros de actividad de xilófagos de Rentokil Initial difundido por AITIM, del que el 89,4 % correspondió a subterráneas— es casuística comercial de una sola empresa y refleja dónde se contratan inspecciones, no dónde hay más termitas.

Qué hacer con la distinción en la mano

  1. Busca el residuo antes de tocar nada. Montoncitos de granos finos bajo un marco o un mueble apuntan a madera seca; cordones de barro en la base de un muro, a subterránea.
  2. Comprueba el contacto con el terreno: sótano, garaje, arquetas, perímetro exterior y cualquier punto donde la madera toque suelo o muro enterrado. Si hay actividad ahí, la hipótesis es subterránea y el alcance es el edificio.
  3. No desmontes el cordón de barro ni abras la galería. Es el indicio que identifica al grupo y el recorrido.
  4. Si hay humedad o pudrición alrededor de la pieza atacada, anótalo: en K. flavicollis es parte del diagnóstico.
  5. Guarda una muestra si hay alados, y anota la fecha: el artículo sobre la enjambrazón explica cómo leerla. Después, empresa inscrita en el registro que corresponde antes de comprar nada. El resto de situaciones —una compraventa, un forjado común, un mueble— están en la guía de termitas y carcoma.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si lo que tengo es subterránea o de madera seca sin abrir la pieza? Por el residuo y por el barro. La subterránea no deja serrín visible porque reutiliza sus heces para construir los túneles, y sí deja cordones de barro huecos de alrededor de 1 cm. La de madera seca no construye barro y sí expulsa montoncitos de pellets fecales granulares, por debajo del milímetro. Ten en cuenta que la ausencia de serrín es orientativa, no absoluta: la propia UNE 56418 incluye el serrín entre los indicios a buscar.

¿Kalotermes flavicollis es de madera seca o no? Depende de qué fuente leas, y las dos son buenas. La UNE 56418 la agrupa entre las de madera seca, lo cual tiene sentido porque la colonia vive dentro de la pieza. Pero el estudio de la UPM y la Universidad de Valladolid sostiene que necesita entre el 18 y el 20 % de humedad y que su ataque suele seguir a un ataque fúngico, así que funciona como indicador de un problema de humedad. Si la encuentras, busca de dónde viene el agua.

¿Hay termita de madera seca en toda España? No según lo documentado. Cryptotermes brevis está documentada en Canarias, donde consta al menos desde 1957, y en Barcelona, con cinco edificios registrados entre 2005 y 2009. Las listas que la extienden a Cádiz, Almería, Alicante o Valencia no tienen respaldo localizable. Kalotermes flavicollis, en cambio, es de distribución mediterránea amplia y está documentada en viñedos del sur y en arbolado urbano de Sevilla.

¿Las termitas de Canarias son las mismas que las de la Península? No exactamente. En la Península las nativas son Reticulitermes grassei y R. banyulensis. En Canarias está además la subterránea invasora Reticulitermes flavipes, con focos documentados solo en Tenerife —Tacoronte en 2010 y Arona/Las Américas en 2018— e incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras; allí enjambra de noviembre a enero según MITECO. Y Cryptotermes brevis está catalogada como especie introducida invasora por el Gobierno de Canarias.

¿Un tratamiento sirve para las dos? No, y ese es el fondo del artículo. Contra la subterránea la actuación se dirige a la colonia y al terreno: la UNE 56418 plantea cebos, barrera química, tratamiento de la madera y barreras perimetrales, con fases que suman años. Contra la de madera seca el foco es la pieza. Lo que comparten es el listón técnico cuando hay estructura: el Código Técnico pide NP5 y las cabezas de viga tratadas en 50 cm.

Fuentes

  • UNE 56418:2016, Protocolo de actuación en cascos urbanos afectados por ataques de termitas subterráneas — distinción entre termitas subterráneas y de madera seca y especies de referencia en España, definición de túneles de progresión, lista de señales de detección en edificios y de elementos constructivos afectados, fases y plazos de la actuación, y Anexo B con los cuatro tipos de tratamiento.
  • Mora, D. (Anticimex España) y Hernández-Teixidor, D. (IPNA-CSIC), Journal of Economic Entomology 118(3), 2025 — las dos especies nativas de Reticulitermes en la España continental, presentes en prácticamente todo el país, y medición de la colonia de Íllora (Granada).
  • Universidad Politécnica de Madrid y Universidad de Valladolid, Forests 11(4):408 — morfometría de los pellets fecales de Cryptotermes brevis y Kalotermes flavicollis, humedad por debajo del 15 % en la primera y requerimiento de 18-20 % y asociación con ataque fúngico en la segunda, y acierto de los modelos estadísticos de identificación.
  • Universidad Politécnica de Madrid, F. Lasheras Merino — Patología de la construcción con madera: termitero bajo tierra, necesidad de humedad y protección de la luz, cordones de barro de alrededor de 1 cm de diámetro y regla de aparición de abajo arriba.
  • Universidad de Sevilla, Boletín de Sanidad Vegetal Plagas 30: 469-474 (2004), publicado por el Ministerio de Agricultura — incidencia de Kalotermes flavicollis en viñedos meridionales y arbolado urbano de Sevilla, vuelo otoñal de los imagos alados y sus orificios de salida, envejecimiento precoz del árbol y entrada de hongos y bacterias por las galerías, y terrazas con elevado grado de humedad como zona de colonización.
  • MITECO, ficha del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras de Reticulitermes flavipes — distribución española limitada a Canarias, enjambrazón en Tenerife de noviembre a enero, tamaño y extensión de las colonias, prohibición de transportar tierra fuera de la zona afectada, gestión de restos vegetales y de madera, y estacas de muestreo separadas de 3 a 7 metros.
  • MITECO, dictamen del Comité Científico sobre Reticulitermes flavipes — focos de Tenerife: Tacoronte (2010) y Arona/Las Américas (2018).
  • Gobierno de Canarias, Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias — Cryptotermes brevis catalogada como “Introducido Seguro Invasor” en zonas urbanas y documentada al menos desde 1957; y actuación administrativa canaria referida a Reticulitermes flavipes.
  • Código Técnico de la Edificación, Documento Básico SE-M Seguridad estructural. Estructuras de madera — clases de uso, clases de penetración NP1 a NP6, y exigencia de tratamiento en profundidad NP5 con las cabezas de viga tratadas en 50 cm de longitud axial cuando se han detectado ataques previos por termitas.
  • Ministerio de Sanidad, Registro Oficial de Biocidas — resoluciones de protectores de la madera TP8 con Reticulitermes sp. entre las dianas y el público general entre las categorías de usuario, dosis de 200 y 300 g-ml/m² y clases de uso autorizadas; y resoluciones de cebo TP18 con estaciones en paredes y suelo dentro de edificios y enterradas en el suelo en exterior.
  • AITIM, Asociación de Investigación Técnica de las Industrias de la Madera — vaciado de elementos portantes desde el interior, atribución del serrín fino a la carcoma, y difusión del análisis de más de 9.700 registros de actividad de xilófagos de Rentokil Initial (casuística comercial de una empresa): porcentaje de incidencias correspondientes a termitas subterráneas.
  • Higiene Ambiental, revista técnica del sector del control de plagas — ausencia de serrín visible y reutilización de las heces en las subterráneas, pellets expulsados al exterior en las de madera seca, supervivencia en madera seca, tamaño de colonia de C. brevis y K. flavicollis, elementos atacados por K. flavicollis y rango de su vuelo otoñal; y no renovación de la cipermetrina para TP8 con plazo de venta hasta el 22/12/2026.
  • ANECPLA, Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (fuente sectorial) — descripción de los excrementos de Kalotermes como bolitas parecidas a arenilla y cordón terroso pegado a paredes, cornisas o voladizos.
  • Madera Sostenible, crónica de jornada del sector — Universidad de Córdoba: altísima mortalidad de huevos de termita a +55 ºC y mortalidad completa tras 12 días en atmósfera libre de oxígeno.
  • desinsectador.com (fuente sectorial) — monografía de 1957 sobre Cryptotermes brevis en Canarias: colonias pequeñas que pueden instalarse tanto en una viga como en un mueble; y ausencia de constancia de declaración oficial de plaga.

Última actualización: 25 de septiembre de 2026.