No. Ni el matainsectos ultravioleta, ni los ultrasonidos, ni las pulseras. Y esto no es una opinión: una trampa ultravioleta instalada en una zona residencial capturó 13.789 insectos a lo largo de un verano y solo 31 eran dípteros hematófagos, el 0,22 %.
Lo interesante no es que fallen, sino por qué fallan: el motivo es el mismo en casi todos y explica de antemano el resultado del siguiente cacharro que salga al mercado. No es un problema de calidad, de potencia ni de marca, sino de diseño conceptual: están construidos sobre una idea equivocada de qué atrae a un mosquito. Aquí van uno a uno, con las cifras que hay y diciendo dónde no las hay.
13.789 insectos, 31 mosquitos: el recuento que lo resume todo
El dato procede de Frick y Tallamy, 1996, según recoge la extensión universitaria de Iowa State University. Dos investigadores de la Universidad de Delaware hicieron algo que casi nadie hace: en vez de preguntar a los usuarios si estaban contentos, contaron insecto por insecto lo que caía de una trampa ultravioleta doméstica durante un verano entero. El recuento quedó así:
- 13.789 insectos capturados y contados.
- 31 dípteros hematófagos: el 0,22 %. Esa categoría incluye hembras de mosquito y jejenes picadores.
- 6.670 insectos acuáticos inofensivos: el 48,4 %.
- 1.868 depredadores y parasitoides, o sea, beneficiosos: el 13,5 %.
De cada mil insectos que mató el aparato, dos picaban. Casi la mitad fueron insectos acuáticos inofensivos y otra parte larga, depredadores y parasitoides: los que se comen a otros insectos.
Segundo ensayo, otro laboratorio, mismo resultado
En un ensayo del Florida Medical Entomology Laboratory, de la Universidad de Florida, un matainsectos eléctrico mató unos 10.000 insectos en una sola noche y solo 8 eran mosquitos: menos del 0,08 %.
El profesor Jonathan Day lo resume sin rodeos: son “un despilfarro absoluto de dinero”. Y añade el matiz incómodo: empeoran las cosas, porque atraen más mosquitos al jardín. El motivo es el mismo que veremos ahora: el mosquito responde al CO₂, no a la luz ultravioleta. Los dos ensayos son estadounidenses; la posición española llega un poco más abajo.
El porqué: el mosquito no busca luz, busca tu aliento
Aquí está el valor real de todo esto: una hembra de mosquito no localiza a su víctima como una polilla localiza una farola. Según la revisión de Coutinho-Abreu y colaboradores, publicada en Trends in Parasitology en 2022, se orienta por:
- Dióxido de carbono y olores de la piel, desencadenantes a distancia.
- Ácido láctico y ácidos carboxílicos de la piel.
- Amoniaco.
- Estímulos visuales, ya en la maniobra de aterrizaje.
- Temperatura y humedad del cuerpo.
Ninguna es luz ultravioleta. La lámpara atrae a los insectos fototrópicos, los que orientan su vuelo hacia una fuente de luz: polillas, frigáneas, insectos recién emergidos del agua de una charca cercana. Y esos son, casualmente, los inofensivos y buena parte de los beneficiosos.
De ahí la comparación que mejor lo explica: el aparato no falla porque sea malo, falla porque está pescando en un río donde no hay peces. Súbele la potencia y déjalo toda la noche encendido: seguirá pescando en el río equivocado.
Y además es contraproducente
El programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California va un paso más allá y los califica de contraproducentes: muchos de los insectos que matan son precisamente los que depredan sobre los mosquitos. Sumado a lo de Florida —que el trasto atrae insectos al jardín donde estás tú—, el balance es peor que neutro. No es que gastes dinero para nada: es que te cargas parte del control biológico que tenías gratis.
Qué dice la fuente española
La OCU lo despacha en una línea: las lámparas ultravioleta “no tienen eficacia demostrada”, y el motivo que da la organización de consumidores es el de los ensayos americanos: los mosquitos no se sienten atraídos por la luz, sino por el CO₂ y las emisiones de la piel. La coincidencia importa: un laboratorio de Florida, un programa universitario de California y una organización española de consumidores llegan a lo mismo por el mismo camino.
Tabla: qué promete cada aparato y qué dice la evidencia
| Aparato | Qué promete | Qué dice la evidencia | Cifra concreta |
|---|---|---|---|
| Matainsectos ultravioleta | Electrocutar a los mosquitos del jardín | Mata sobre todo insectos que no pican, y depredadores de mosquitos | 31 de 13.789 capturas: 0,22 % (Frick y Tallamy, 1996, vía Iowa State University) |
| Matainsectos (2.º ensayo) | Lo mismo | Igual en otro laboratorio | 8 mosquitos de unos 10.000 en una noche: menos del 0,08 % (Florida Medical Entomology Laboratory) |
| Aparatos de ultrasonidos | Ahuyentar con sonido inaudible | Ningún efecto sobre las picaduras en campo | Cochrane, 10 estudios de campo: “no tienen ningún efecto” |
| Dispositivo sónico personal | Burbuja portátil de protección | Sin efecto medible | Atracción residual del 91,17 % (Rodriguez et al., 2017) |
| Pulseras de geraniol | Protegerte sin aplicarte nada | Sin reducción significativa a un metro | 84,00 %, 87,54 % y 91,31 % de atracción (Rodriguez et al., 2017); radio de unos 4 cm (OCU) |
| Vela de citronela | Zona protegida en la mesa | Sin reducción significativa | Atracción residual del 90,95 % (Rodriguez et al., 2017) |
| Apps de móvil | Repeler con el altavoz | Sin ensayo publicado específico; el principio es el de los ultrasonidos | La OCU probó dos apps con resultado negativo |
| Parches repelentes | Protección adhesiva prolongada | No se encuentran ensayos que respalden su eficacia | Sin cifra disponible |
| Trampas de CO₂ | Bajar la población capturando hembras | Evidencia limitada y dispar | 54 % solo la primera estación (Brasil), sin efecto en ensayo aleatorizado, 87 % en uno no aleatorizado (Italia) |
| Ovitrampas | Reducir la puesta de huevos | Vigilancia, no control | Las autocidas sí: del orden del 80 % desplegadas a escala (CDC) |
Ultrasonidos: la revisión Cochrane es inusualmente tajante
Cochrane es la referencia mundial en revisión sistemática y su prosa suele ser prudente hasta la exasperación. Por eso llama la atención lo que escribieron Enayati, Hemingway y Garner en 2007 tras revisar 10 estudios de campo:
“Los estudios entomológicos de campo confirman que los repelentes electrónicos de mosquitos no tienen ningún efecto en la prevención de las picaduras de mosquito. Por tanto, no hay justificación para comercializarlos.”
No dice “la evidencia es insuficiente”: dice que no hay efecto y que no hay justificación para venderlos. Y Cochrane mantiene esa revisión, como pregunta vigente cuya conclusión es improbable que cambie.
Los repelentes ultrasónicos vuelven cada pocos años con envoltorio nuevo —enchufables, portátiles, ahora en el móvil—, pero el principio ensayado en aquellos diez estudios es el mismo. El trabajo de Rodriguez y colaboradores (2017), en Journal of Insect Science, midió un dispositivo sónico personal y dejó la atracción en el 91,17 %. Los autores no se andan con eufemismos: “consideramos estos dispositivos el equivalente moderno del aceite de serpiente”.
Pulseras: el problema es la distancia, no el principio activo
El mismo trabajo de 2017 ensayó tres pulseras de geraniol, un repelente real y registrado. A un metro, la atracción quedó en 84,00 %, 87,54 % y 91,31 %. Conclusión literal: “Ninguna de las pulseras que probamos causó una reducción significativa de la atracción de mosquitos.”
La OCU aporta la cifra que lo explica: el radio de acción de una pulsera es de unos 4 cm, menos que el ancho de tu propia muñeca. Traducido: la pulsera protege bastante bien la zona que hay debajo de la pulsera. El tobillo, que es donde suele picar el mosquito tigre, está a medio metro de allí.
No es que el geraniol no repela: un repelente necesita cubrir la piel que quieres proteger, y una pulsera cubre una muñeca. Lo mismo vale para la vela de citronela ensayada en ese trabajo, que dejó la atracción en el 90,95 %: al aire libre la concentración se diluye hasta la irrelevancia. La protección en la piel es terreno de los repelentes de mosquitos formulados.
Autorizada no significa eficaz: el listado de la AEMPS
Sin este punto, todo lo anterior parece una contradicción. La AEMPS —la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios— mantiene un listado de pulseras repelentes autorizadas en España. Si no funcionan, ¿cómo están autorizadas? Porque son dos cosas distintas:
- La autorización es administrativa. El producto ha superado un procedimiento de registro, su composición y su etiquetado son admisibles y puede comercializarse legalmente con las condiciones de uso de su ficha.
- La eficacia protectora es otra pregunta. Lo que la evidencia publicada no respalda es que llevar una pulsera te proteja el cuerpo, que es lo que el comprador entiende al comprarla.
Las dos cosas conviven sin contradicción: un producto puede estar correctamente autorizado y no ser la herramienta adecuada para lo que tú quieres. El consejo es el de siempre: mira el número de registro en la etiqueta de un biocida antes que el diseño del envase.
Apps y parches: lo que honestamente no se puede afirmar
Aquí es fácil pasarse de frenada.
Apps de móvil. No existe ningún ensayo publicado específico sobre ellas. Lo que sí hay es evidencia sobre el principio físico que dicen usar: la revisión Cochrane y la medición del dispositivo sónico personal de Rodriguez y colaboradores. A eso se suma que la OCU probó dos apps de ultrasonidos con resultado negativo. Basta para no gastarles un minuto, pero no para decir que existe un estudio sobre apps: no lo hay.
Parches repelentes. Lo único riguroso que se puede escribir es que no se encuentran ensayos publicados que respalden su eficacia. Que no haya ensayo no es un ensayo negativo: quien te diga que “los estudios demuestran que los parches no funcionan” te vende una certeza que nadie ha medido.
Trampas de CO₂: la única familia con algo de evidencia, y es floja
Estas trampas sí atacan el problema por el lado correcto: usan el atrayente que el mosquito busca de verdad. El resumen es que la evidencia de que el trampeo masivo reduzca por sí solo las poblaciones de Aedes es limitada, con resultados dispares. Según la revisión aparecida en PLOS Neglected Tropical Diseases en 2023:
- En Brasil, un 54 % de reducción de hembras solo en la primera estación húmeda, sin efectos significativos después a lo largo de 17 meses.
- Un ensayo aleatorizado por conglomerados concluyó que el trampeo masivo no reduce la abundancia de Aedes aegypti.
- En Italia, una reducción media del 87 %, pero en un ensayo no aleatorizado y en pocos emplazamientos.
Fíjate en el patrón: el resultado espectacular viene del ensayo peor diseñado y el negativo, del aleatorizado. El programa de California añade un límite mecánico: “capturan solo una pequeña proporción de los insectos atraídos”. Atraen más de lo que retienen.
Ovitrampas: son vigilancia, no control
Una ovitrampa normal sirve para detectar hembras grávidas: es vigilancia epidemiológica, no un aparato para bajar la población de tu calle.
Caso distinto son las ovitrampas autocidas, que capturan y matan a la hembra grávida. Esas sí han logrado reducciones sostenidas del orden del 80 % según los CDC estadounidenses, con una condición que no es menor: desplegadas de forma amplia sobre un territorio, no una en tu balcón. En España eso ya se hace y es cosa de la administración: Barcelona incorpora trampas inteligentes y su Agència de Salut Pública revisa más de 51.000 puntos de vigilancia al año.
Entonces, ¿qué sí funciona?
Lo que funciona es aburrido y barato: quitar el agua donde nacen —los focos de cría de tu terraza y los del vecino— y poner barreras, porque unas mosquiteras para ventanas bien medidas dejan fuera al mosquito sin enchufar nada. Para el rato que pasas fuera hay dos cosas con respaldo: un ventilador, que según la OCU reduce entre un 45 % y un 60 % las picaduras al dispersar el CO₂ y las sustancias de la piel, y un repelente en la piel expuesta.
El detalle está en cómo eliminar mosquitos de casa, en qué hacer para dormir sin mosquitos y, si tu plan B era el tiesto del balcón, en el análisis de las plantas antimosquitos.
Preguntas frecuentes
¿Un matainsectos ultravioleta no mata absolutamente ningún mosquito? Mata alguno, y esa es la trampa: ves insectos muertos en la bandeja y das por hecho que funciona. Fueron 31 de 13.789 capturas en el recuento de Frick y Tallamy, y 8 mosquitos de unos 10.000 insectos en el de Florida. Mata, pero no lo que tú querías matar.
Si el problema es que el mosquito busca CO₂, ¿una lámpara con atrayente sí serviría? Ahí ya no hablamos de una lámpara, sino de una trampa de CO₂, la única familia con algo de evidencia a favor. Pero es limitada y dispar: un 54 % que se desvaneció tras la primera estación en Brasil, ningún efecto en un ensayo aleatorizado y un 87 % en uno no aleatorizado.
¿Las pulseras autorizadas en España sirven o no? La AEMPS mantiene ese listado y la autorización es real, pero administrativa: no equivale a protección corporal demostrada. Lo medido es que tres pulseras de geraniol dejaron la atracción en el 84, el 87,54 y el 91,31 % a un metro, con un radio de acción de unos 4 centímetros según la OCU.
¿Merece la pena instalar una app antimosquitos en el móvil? No. No hay ensayo publicado específico sobre apps, y el principio en el que dicen basarse —las ondas sonoras— es el que Cochrane revisó en diez estudios de campo y descartó. La OCU probó dos con resultado negativo.
¿Y los parches repelentes? Lo honesto es que no se encuentran ensayos publicados que respalden su eficacia. No es lo mismo que un ensayo que demuestre que fallan: nadie lo ha medido.
¿Por qué siguen vendiéndose tantos de estos aparatos? Porque el usuario evalúa por el ruido y los insectos muertos, no por sus propias picaduras. La evidencia se mide de otra manera: contando cuántos de esos insectos picaban. Y así medido, el resultado es el que has leído.
Última actualización: 24 de septiembre de 2026.