Hormiga argentina: por qué es tan difícil de eliminar y qué funciona

No hay un nido. Ese es el principio y el final de este artículo: en la hormiga argentina (Linepithema humile) no existe un hormiguero central que puedas localizar, envenenar o destruir, porque la colonia ocupa muchos nidos a la vez, tiene muchas reinas y se extiende mucho más allá de tu parcela. Por eso lo que te ha funcionado con otras hormigas —seguir el rastro, encontrar el agujero, rociarlo— aquí no solo falla: puede dejarte peor que antes.

Si vives en la costa mediterránea, en Baleares o en Canarias y llevas años en el mismo bucle —desaparecen tres semanas y vuelven—, no estás haciendo nada mal: estás peleando contra una estructura que no pierde por esa vía.

Está catalogada como especie exótica invasora en España

Primer dato, español y oficial: la hormiga argentina está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013. No es una hormiga cualquiera del jardín: es una especie introducida cuyo impacto llevó a catalogarla.

El dictamen del Comité Científico del entonces ministerio competente en medio ambiente, de 2012, describe una distribución que explica por qué este artículo interesa a tanta gente: está “distribuida por prácticamente todo el litoral peninsular, así como en todas las islas de Baleares y de Canarias”.

Todo el litoral peninsular. Si vives cerca del mar, el punto de partida es que la especie ya está en tu entorno, no que vaya a llegar. Eso cambia el objetivo realista de cualquier tratamiento, como verás al final.

Cómo llega a tu casa: bastan diez obreras y una reina

Aquí está el detalle doméstico que casi nadie cuenta. Según ese mismo dictamen, para que la especie se establezca en un sitio nuevo basta un propágulo de 10 obreras y una reina, “fácilmente transportables en tierra de maceta”. A distancia se dispersa por las vías de transporte y el comercio humanos.

Diez obreras. Una reina. Un cepellón. Piensa en la última planta que compraste o en la maceta que te regaló un vecino: no hace falta una invasión épica, sino un puñado de hormigas y una hembra fértil dentro de un volumen de tierra que cabe en una bolsa. Es el mecanismo perfecto para colonizar urbanizaciones costeras enteras, jardinera a jardinera.

Consecuencia práctica: revisa lo que entra. Una maceta nueva pasa unos días apartada en la terraza antes de juntarla con el resto.

Por qué no existe “el nido” que buscas

Tres rasgos de su biología se combinan para anular la estrategia clásica.

Es poligínica. Una colonia tiene varias reinas, no una, según la Universidad de California en Riverside. Mata una reina y no has descabezado nada.

Es polidoma. La colonia ocupa varios nidos separados espacialmente, también según UC Riverside. No es “el hormiguero y sus salidas”: son nidos distintos que funcionan como una sola unidad, bajo una losa, en el alcorque de la calle o en la maceta de la terraza del quinto.

Se reproduce por gemación. El proceso, llamado también sociotomía, lo define así la Universidad de California en Riverside: “las colonias se reproducen por gemación, un proceso que da lugar a nidos nuevos cuando una o más reinas fértiles y un grupo de obreras abandonan un nido establecido y se trasladan a un nuevo emplazamiento”. Es decir: no funda colonias desde cero tras un vuelo, sino que se expande partiéndose y mudándose. Un trozo se levanta y se va a vivir dos metros más allá.

El matiz del vuelo nupcial (y qué significa para ti)

La hormiga argentina no realiza vuelo nupcial. Passera y Keller lo documentaron en 1990: las reinas se aparean con machos emparentados dentro del nido natal. No hay enjambre ni dispersión aérea.

Ojo con cómo se dice esto, porque circula mal: no es que la especie carezca de individuos alados —en su área nativa sí se encuentran reinas aladas en los nidos—, es que no depende de un vuelo nupcial para reproducirse ni para dispersarse.

De ahí sale una regla de identificación útil: si en la costa mediterránea ves un enjambre de hormigas voladoras, no es esta especie. Y si aparece dentro de un edificio, conviene además descartar que sean termitas aladas.

El dato que lo explica todo: una supercolonia de 6.000 kilómetros

Un trabajo publicado en la revista PNAS en 2002 documentó en Europa una supercolonia de unos 6.000 km a lo largo de la costa mediterránea: obreras de puntos separados por miles de kilómetros que, al encontrarse, no se agreden, sino que se comportan como miembros de la misma colonia.

El mismo trabajo describe además una segunda supercolonia separada, una “supercolonia catalana”, con un detalle espectacular: sus obreras y las de la principal se matan entre sí al encontrarse. Dos redes contiguas y mutuamente hostiles.

Ahora traduce eso a tu cocina. La pregunta “¿dónde está el nido?” ya no tiene respuesta con coordenadas: las que matas hoy en la encimera son una fracción diminuta de una población regional con reinas, cría y nidos intactos a cincuenta metros de tu puerta.

Por eso esto es casi siempre un problema de comunidad de vecinos y de vía pública, no de un piso. El jardín común, el alcorque de la calle y la jardinera del rellano son parte del mismo sistema: tratar solo dentro de tu vivienda es achicar agua sin tapar la vía.

Por qué el spray empeora las cosas

Este es el punto donde la mayoría pierde meses. El Ministerio para la Transición Ecológica, en la ficha del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras de la hormiga faraón, lo dice con una frase que sirve como mecanismo general para las hormigas que se reproducen por gemación: “los repelentes pueden empeorar la situación al hacer que la colonia se divida por gemación”. La misma fuente señala los cebos insecticidas no repelentes como el método más efectivo.

Es decir: el producto que repele no elimina la colonia, la fragmenta. Presionas por un lado y un pedazo con reinas se traslada a otro emplazamiento. Donde había un foco, ahora hay dos.

A eso se suma lo que documenta el programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California: “pulverizar alrededor de los cimientos no proporciona un control permanente, porque solo mata a las hormigas forrajeras sin matar a la colonia ni a las reinas”. La Universidad de California en Riverside lo describe desde la biología: los insecticidas de amplio espectro alcanzan a las obreras que están fuera buscando comida, mientras la cría, los machos y las reinas quedan protegidos en los nidos. La población se recupera.

Las forrajeras son la parte visible y desechable del sistema. Matarlas es medir el problema, no resolverlo.

Tabla: qué crees que haces y qué hace realmente la colonia

Lo que haces Lo que crees que consigues Lo que hace en realidad la colonia
Spray perimetral alrededor de la casa Una barrera que las mantiene fuera Mata forrajeras; reinas y cría siguen intactas y la población se recupera (UC IPM). Si es repelente, puede favorecer la división por gemación (MITECO)
Insecticida de contacto sobre el rastro Cortar la invasión de raíz Elimina el grupo que ves. El rastro se rehace desde otro nido de la misma colonia polidoma
Buscar y destruir el nido Acabar con el origen No hay origen único: es polidoma y poligínica, y forma parte de una red que abarca el barrio (UC Riverside; PNAS, 2002)
Remedios caseros de barrera Que no crucen Como mucho, interferencia local y temporal. No llega a las reinas ni a la cría
Cebo no repelente de acción lenta Menos de lo que esperas de un spray La obrera lo lleva viva al nido y se reparte por trofalaxia a obreras, larvas y reinas (UC IPM): el único mecanismo que alcanza lo que no ves

Los remedios caseros de barrera tienen su propio artículo en esta web, con el matiz de lo que se ha ensayado de verdad y lo que no. Aquí basta la conclusión: no llegan a las reinas.

Qué sí funciona: cebo, y con reglas

El único método que alcanza lo que importa es el cebo no repelente de acción lenta. El mecanismo, según el programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California: “las obreras llevan pequeñas porciones del cebo de vuelta al nido, donde se transfiere de boca a boca a otras obreras, a las larvas y a las reinas”. Ese reparto es la trofalaxia, y es la única puerta de entrada al nido que tienes.

De ahí salen dos requisitos que explican el 90 % de los fracasos con cebos:

La obrera tiene que llegar viva. Si el tóxico actúa rápido, muere por el camino y el cebo no entra en el nido. Además impide que se establezcan las sendas de reclutamiento: si las primeras exploradoras caen ahí mismo, las demás no aprenden el camino. Por eso los cebos usan materias activas de acción retardada y no piretroides rápidos.

Las reinas necesitan varias tomas. Según Rust, Reierson y Klotz, en la International Conference on Urban Pests, una sola dosis no basta: hace falta un flujo sostenido hacia el interior. En tu casa eso significa que el cebo puesto un sábado y retirado el domingo porque “vienen más hormigas que antes” se retira justo cuando empezaba a funcionar. Que acudan muchas es la señal de que va bien.

El dato contraintuitivo: más concentración funciona peor

El mismo grupo estudió la concentración óptima de ácido bórico en cebo líquido azucarado (sacarosa al 25 %) para esta especie: la eficaz está entre el 0,5 % y el 1 %, y por encima del 1 % el consumo cae. Demasiado tóxico y la hormiga deja de comerlo, o muere antes de volver.

Y ahora la parte honesta: el ácido bórico al 1 % dio en campo una reducción máxima del 36 %. Ni siquiera lo que funciona funciona del todo, y conviene saberlo antes de empezar.

El programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California añade que, para esta especie, los boratos al 0,5-1 % resultan más eficaces que las presentaciones preenvasadas al 5,4 %, y cita como materias activas de cebo la hidrametilnona, el fipronil, el ácido bórico y los boratos, y la avermectina B. Son datos de California, no de España.

Lo que este artículo no te va a dar

No vas a encontrar aquí un listado de materias activas autorizadas en España para cebos domésticos de hormigas con sus concentraciones, y no es prudencia decorativa: el registro oficial de biocidas del Ministerio de Sanidad solo se puede consultar por nombre comercial. No tiene filtro por plaga ni por tipo de usuario, así que no hay forma de verificar ese listado. Quien te lo ofrezca se lo ha inventado o lo ha copiado de quien se lo inventó.

Lo correcto es lo aburrido: consultar el registro oficial y leer la etiqueta del producto, donde figuran la plaga para la que está autorizado y el tipo de usuario. Si dudas entre cebo, spray o gel, el criterio ya está dicho: para esta especie, cebo no repelente.

El objetivo realista: mantenerlas fuera, no erradicarlas

La conclusión incómoda y útil: dado que la colonia es regional y que la especie ocupa prácticamente todo el litoral peninsular, Baleares y Canarias, erradicarla del entorno no es un objetivo alcanzable. El que sí lo es, y es perfectamente digno, es mantenerlas fuera de la vivienda de forma continuada, con tres cosas que hay que hacer a la vez y sostener en el tiempo.

Sellado. Grietas, juntas, pasos de tuberías, marcos y rejillas. La Universidad de California insiste en el sellado de los puntos de entrada como medida de base: no es glamuroso y es lo que más rinde.

Higiene y borrado de rastros. Sin agua ni comida accesible, el reclutamiento se cae solo. Aquí encajan las medidas sin insecticida para eliminar hormigas que tratamos en otro artículo, con su matiz: borrar el rastro funciona, pero el efecto dura poco. Es complementario, nunca la solución.

Cebo sostenido en el tiempo. No una tarde: semanas, reponiéndolo, y en los puntos exteriores tanto como en los interiores, porque la colonia está fuera.

Sobre la tierra de diatomeas, que sale siempre: el National Pesticide Information Center describe su mecanismo —absorbe los aceites y grasas de la cutícula y el insecto se deseca— y señala que solo sigue siendo eficaz mientras se mantenga seca y sin perturbar. En una terraza o en el borde de una jardinera que se riega, esa condición no se cumple.

Cuándo llamar a un profesional

Si salen de la fachada, del garaje o del jardín común, o si llevas meses de cebo sin que la presión baje, lo sensato es contratar a una empresa de control de plagas y plantear la actuación a escala de finca, no de piso: el perímetro exterior, los nidos del jardín y las zonas comunes es donde está la parte de la colonia que se te escapa. Llévalo a la reunión de propietarios: el vecino que trata solo su cocina paga por un resultado que se le borra desde el rellano.

Preguntas frecuentes

¿Por qué vuelven siempre a la semana de tratar?

Porque lo que has matado son forrajeras. La Universidad de California lo formula así: pulverizar alrededor de los cimientos no da control permanente porque mata a las que buscan comida sin matar a la colonia ni a las reinas. La cría y las reinas siguen dentro y reponen la fuerza de trabajo.

¿Es verdad que el insecticida puede multiplicar el problema?

Es lo que describe el Ministerio para la Transición Ecológica: los repelentes pueden empeorar la situación al hacer que la colonia se divida por gemación. En una especie que se reproduce partiéndose, presionar con un producto que rechaza equivale a empujarla a fragmentarse y ocupar emplazamientos nuevos.

¿Cuánto tarda en notarse el cebo?

Semanas, y con un arranque desconcertante: los primeros días verás más hormigas, porque el reclutamiento funciona. Esa es la señal de que va bien. Las reinas necesitan varias tomas, así que retirarlo antes de tiempo anula el efecto.

¿Puedo acabar con ellas del todo?

En tu vivienda, puedes mantenerlas fuera de forma continuada. Del entorno, no: la colonia es regional y la especie está establecida en prácticamente todo el litoral. Plantéalo como mantenimiento permanente —sellado, higiene y cebo—, no como una batalla con fecha de final.

¿Las hormigas aladas que veo en verano son de esta especie?

No. Esta especie no realiza vuelo nupcial: sus reinas se aparean con machos emparentados dentro del nido natal, según Passera y Keller. Los enjambres estivales son de otras especies, y si aparecen dentro de un edificio conviene descartar termitas aladas.

Fuentes

  • Real Decreto 630/2013 y Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras; dictamen del Comité Científico (2012) sobre distribución y propágulos de Linepithema humile (España).
  • Ministerio para la Transición Ecológica, ficha del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras de Monomorium pharaonis (2020): repelentes, gemación y cebos no repelentes (España).
  • Applied Biological Control Research, Universidad de California en Riverside: poliginia, polidomía y definición de gemación (sociotomía).
  • Programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California (UC IPM): trofalaxia, límites del tratamiento perimetral, boratos al 0,5-1 % y materias activas de cebo.
  • Passera y Keller (1990): ausencia de vuelo nupcial y apareamiento intranidal.
  • PNAS (2002): supercolonia europea de unos 6.000 km y supercolonia catalana.
  • Rust, Reierson y Klotz, International Conference on Urban Pests: concentración óptima de ácido bórico y necesidad de varias tomas por parte de las reinas.
  • National Pesticide Information Center (Universidad Estatal de Oregón / EPA): mecanismo de la tierra de diatomeas.

Última actualización: 19 de septiembre de 2026.