Guarda el spray. La ficha del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras de la hormiga faraón, publicada por el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) en 2020, lo dice con todas las letras: «los repelentes pueden empeorar la situación al hacer que la colonia se divida por gemación». Es decir, que pulverizar la fila de hormigas de tu encimera no solo puede no resolver nada: puede convertir un nido en varios.
Ese es el eje del artículo. Lo que ves cruzando el rodapié es una minoría de la colonia —las obreras que salen a buscar comida— y el spray mata justo a esa minoría, mientras deja intactos el nido, la cría y las reinas. Debajo tienes lo que sí tiene respaldo sin insecticida, cuánto dura cada cosa y en qué punto deja de ser razonable insistir sin producto.
Por qué el spray es contraproducente
El argumento no es ideológico. Es de biología de la colonia.
El programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California (UC IPM) lo resume así: «pulverizar alrededor de los cimientos no proporciona un control permanente, porque solo mata a las hormigas forrajeras sin matar a la colonia ni a las reinas». El grupo de control biológico aplicado de la Universidad de California en Riverside va en la misma dirección: los insecticidas de amplio espectro solo alcanzan a las obreras que están fuera; la cría, los machos y las reinas quedan protegidos en los nidos y la población se recupera.
Traducido a tu cocina: matas la fila, queda limpia dos días y la fila vuelve. No porque «sean resistentes», sino porque nunca llegaste al sitio donde se fabrican hormigas nuevas. Hasta ahí, el spray sería simplemente inútil. Lo que lo convierte en contraproducente es lo que viene ahora.
Gemación: cómo un repelente multiplica los nidos
La gemación —o sociotomía— es una forma de reproducción de la colonia que no necesita vuelo nupcial: aquí no hay enjambre de hormigas aladas en julio, sino un nido que se parte en dos. El grupo de la Universidad de California en Riverside la describe, para una especie muy estudiada, como el proceso por el que «se generan nidos nuevos cuando una o más reinas fértiles y un grupo de obreras abandonan un nido establecido y se trasladan a un nuevo emplazamiento». Esa especie es la hormiga argentina, que tiene artículo propio en esta web.
La ficha de MITECO sobre la hormiga faraón añade los dos detalles que aquí importan:
- Las colonias son poligínicas, es decir, tienen múltiples reinas. No hay «la reina» a la que descabezar.
- Se producen numerosas colonias hija mediante fundación por gemación, y en ese proceso las reinas no son siempre imprescindibles: un grupo de obreras solas puede acabar fundando colonias nuevas.
Ahora junta las dos piezas. Si aplicas un producto que las hormigas perciben y evitan —eso es un repelente—, la respuesta de una colonia poligínica no es morirse: es partirse y mudarse. De un foco pasas a tres, repartidos por huecos a los que no llegas, con una fila menos visible pero no menos activa.
Por eso MITECO concluye, para esa especie, que los cebos insecticidas no repelentes son el método más efectivo. Repelente y cebo no son dos versiones del mismo producto: son estrategias opuestas. Una las espanta, la otra las usa de mensajeras.
Cómo funciona un cebo: trofalaxia
Merece un apartado aunque el título prometa prescindir del insecticida, porque el mecanismo es justo lo que explica por qué el spray falla.
UC IPM lo describe así: «las obreras llevan pequeñas porciones del cebo de vuelta al nido, donde se transfiere de boca a boca a otras obreras, a las larvas y a las reinas, matando a toda la colonia». Ese intercambio boca a boca tiene nombre: trofalaxia. Es el sistema de distribución de alimento de una colonia de hormigas, y es también, si se lo permites, su sistema de distribución del tóxico.
De ahí sale el requisito que casi nadie cuenta: la materia activa tiene que ser de acción lenta. Si mata rápido, la obrera muere en la encimera y el cebo no llega a nadie. Según el entomólogo Carlos Pradera, fuente técnica del sector en España, esa es la razón de que los cebos no se formulen con piretroides de acción rápida. Y hay una segunda consecuencia, documentada por Rust, Reierson y Klotz en la International Conference on Urban Pests: un tóxico demasiado rápido impide incluso que se establezca la senda de reclutamiento hacia el cebo, porque las obreras no regresan a marcar el camino. Los mismos autores señalan que las reinas necesitan varias tomas, no una.
Resumen práctico: un cebo que «funciona en diez minutos» es un cebo que no funciona.
Lo que sí puedes hacer sin insecticida
Aquí está lo que promete el titular, con su respaldo y con su fecha de caducidad.
Sellar por dónde entran
Es la medida de fondo y la única cuyo efecto no se evapora. UC IPM recomienda sellar grietas y aberturas de entrada: juntas del alicatado, el paso de tuberías bajo el fregadero, el hueco de la campana, el rodapié, el marco de la ventana. Aburrido y eficaz: una hormiga que no puede entrar no necesita ser matada.
Agua con jabón para borrar el rastro (y no, vinagre no)
Las obreras no cruzan tu cocina improvisando: siguen una senda química marcada por las que pasaron antes. Si la borras, el tráfico se desorganiza.
UC IPM es explícito: «el agua jabonosa elimina el rastro de olor de la hormiga, especialmente si se hace una limpieza a fondo en los puntos de entrada». Agua con detergente y un paño, insistiendo en el punto de entrada y en toda la línea que recorren.
Y ojo con lo que verás repetido por todas partes: el vinagre no tiene ninguna fuente que respalde ese uso. Ninguna. Usa agua con jabón, que sí está documentada.
Y ahora el matiz honesto: dura unos dos días
Aquí es donde este artículo se separa del resto. Borrar el rastro funciona, pero hay que decir cuánto.
Suckling y colaboradores publicaron en el Journal of Chemical Ecology (2008) un trabajo sobre la feromona de rastro de una hormiga invasora. Identificaron el compuesto implicado —el (Z)-9-hexadecenal— y comprobaron que un exceso de feromona desorganiza el seguimiento del rastro «en cuestión de segundos». Pero el efecto de campo que midieron fue una «reducción significativa del forrajeo durante 2 días», y los propios autores concluyeron que haría falta una formulación más duradera para lograr impacto a nivel de nido.
O sea: interferir en la senda química es rápido, real y corto, del orden de dos días, y no toca el nido. El paño con jabón es una medida complementaria, nunca la solución. Si lo repites cada dos días durante un mes, lo que tienes es un mes fregando, no una colonia menos.
Tierra de diatomeas
Según la ficha en español del National Pesticide Information Center (Universidad Estatal de Oregón, con la EPA), la tierra de diatomeas «causa que los insectos se sequen y mueran al absorber los aceites y grasas de la cutícula del exoesqueleto», y sus bordes afilados actúan además de forma abrasiva. No es un veneno: es un desecante físico.
La condición está en la misma ficha y decide si sirve en tu casa: «sigue siendo eficaz siempre que se mantenga seca y sin perturbar». Una cocina tiene salpicaduras, vapor y un paño pasando cada día. Piensa en huecos secos y protegidos —detrás de un electrodoméstico, en un pasatubos—, no en la encimera. Es de las pocas herramientas razonables cuando hay niños o animales en casa, siempre con la cabeza puesta en dónde se aplica.
Tabla: qué funciona, cuánto dura y qué no resuelve
| Método | Qué respalda la evidencia | Cuánto dura el efecto | Limitación |
|---|---|---|---|
| Sellado de grietas y aberturas | Recomendado por UC IPM | Permanente mientras aguante | No actúa sobre las que ya están dentro |
| Agua con jabón sobre el rastro | UC IPM: elimina el rastro de olor en los puntos de entrada | Orden de 2 días (Suckling et al., 2008) | No controla el nido; hay que repetirlo |
| Tierra de diatomeas | NPIC (Oregón / EPA): absorbe aceites y grasas de la cutícula; bordes abrasivos | Mientras se mantenga seca | Inútil mojada; descartada en encimera y fregadero |
| Cebo no repelente de acción lenta | MITECO: el más efectivo en hormiga faraón. UC IPM: se reparte por trofalaxia a obreras, larvas y reinas | Actúa sobre la colonia, no solo sobre la fila | Ya no es «sin insecticida»; las reinas necesitan varias tomas |
| Spray o repelente perimetral | UC IPM: «no proporciona un control permanente»; solo mata forrajeras | Días | Puede empeorarlo: MITECO describe división de la colonia por gemación |
| Romero y menta verde (hoja fresca) | Holloway et al., Insects, 2024: redujeron significativamente la entrada | No medido a largo plazo | Ensayado sobre una sola especie |
| Pepino, tanaceto, extracto de soja | Mismo estudio: no impidieron la entrada ni multiplicando de 4 a 10 veces | Ninguno | Descartados experimentalmente |
| Canela, café, tiza, limón | No existen estudios publicados que respalden su eficacia | Desconocido | No hay nada que citar |
| Repelentes ultrasónicos | Iowa State University Extension: no hay investigación que respalde las afirmaciones | Ninguno | Los ultrasonidos no controlan insectos |
Los remedios caseros, con el matiz que casi nadie hace
Hay un estudio publicado y reciente: Holloway, Suiter, Davis y Gardner, en Insects (15(10):768, 2024). Probaron, sobre una hormiga invasora, hojas frescas de tanaceto, menta y romero, cáscaras de pepino, extracto acuoso de soja y aceite de menta piperita al 1 %.
Los resultados:
- Tanaceto, pepino y extracto de soja: no impidieron la entrada, ni siquiera aumentando la cantidad de 4 a 10 veces. Más cáscara de pepino no es más barrera; es más cáscara de pepino.
- Romero y menta verde sí redujeron significativamente la entrada.
- El aceite de menta piperita al 1 % fue lo más eficaz del conjunto.
Los autores describen los remedios caseros no contrastados como «placebos» que actúan sobre las expectativas del usuario.
Y aquí va el matiz obligatorio, porque es donde cae casi toda la divulgación española del tema: ese estudio no probó canela, ni café, ni tiza, ni limón. Ninguno de los cuatro. Lo correcto no es decir «está demostrado que no funcionan», sino lo que de verdad ocurre: no existen estudios publicados que respalden su eficacia. Lo primero sería inventarse un resultado; lo segundo es describir un vacío.
De los repelentes ultrasónicos sí hay postura: la ficha de Iowa State University Extension afirma que «no existe investigación que respalde las afirmaciones de que los dispositivos ultrasónicos eliminen roedores e insectos plaga» y recuerda, citando actuaciones previas de la FTC, que esos aparatos no controlan insectos.
Si hay que pasar al cebo: el dato contraintuitivo del ácido bórico
Cuando el sellado está hecho, la cocina impecable y la fila sigue, el paso siguiente es el cebo. Con una regla que sorprende: más concentración funciona peor.
Rust, Reierson y Klotz midieron, en cebo líquido azucarado (sacarosa al 25 %), que la concentración óptima de ácido bórico está entre el 0,5 y el 1 %. Por encima del 1 %, el consumo cae: la hormiga lo rechaza o muere antes de volver al nido, y en ambos casos el nido no recibe nada. Calibra también la expectativa: incluso en el óptimo, el bórico al 1 % dio en campo una reducción máxima del 36 %.
En la misma línea, UC IPM señala que los boratos al 0,5-1 % resultan más eficaces que las presentaciones comerciales preenvasadas al 5,4 %. Repítelo mentalmente: el producto más concentrado del lineal es, según esa fuente, el menos eficaz.
Lo que este artículo no te va a dar
Un listado de materias activas autorizadas en España para cebos domésticos de hormigas, con sus concentraciones. No es pereza: no se puede verificar. El registro oficial de biocidas del Ministerio de Sanidad solo se consulta por nombre comercial; no tiene filtro por plaga ni por tipo de usuario, así que no hay forma de extraer de él una lista fiable de «qué se puede usar en casa contra hormigas».
Lo correcto es lo aburrido: consultar el registro oficial de biocidas y leer la etiqueta de un biocida antes de comprar. En la etiqueta está lo único con valor legal: para qué plaga está autorizado, para qué tipo de usuario y cómo se aplica.
Si el foco no cede, si aparecen hormigas en varios pisos o si sospechas que el nido está en la estructura del edificio, ahí termina lo doméstico: toca una empresa de control de plagas con registro, igual que con el resto de otras plagas domésticas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué vuelven las hormigas si las maté todas? Porque no las mataste todas: mataste las que estaban fuera. Según UC IPM, pulverizar el perímetro «no proporciona un control permanente, porque solo mata a las hormigas forrajeras sin matar a la colonia ni a las reinas».
¿El vinagre sirve para borrar el rastro de las hormigas? No hay ninguna fuente que lo respalde. Lo que sí está documentado es el agua con jabón: UC IPM señala que «el agua jabonosa elimina el rastro de olor de la hormiga, especialmente si se hace una limpieza a fondo en los puntos de entrada». Usa eso.
¿Cuánto dura el efecto de limpiar la senda? Poco. Suckling y colaboradores (Journal of Chemical Ecology, 2008) midieron que la interferencia con la feromona de rastro desorganiza el seguimiento «en cuestión de segundos», pero que en campo el resultado fue una reducción significativa del forrajeo durante 2 días; haría falta una formulación más duradera para tener impacto a nivel de nido. Es una medida complementaria.
¿Funciona la canela o el café molido? No existen estudios publicados que respalden su eficacia: no es que se haya demostrado que fallan, es que nadie lo ha ensayado y publicado. El estudio experimental reciente (Holloway et al., Insects, 2024) probó otras cosas: descartó pepino, tanaceto y extracto de soja, y encontró efecto en romero, menta verde y aceite de menta piperita al 1 %.
¿Es verdad que un cebo con más veneno mata antes? Al contrario. Rust, Reierson y Klotz midieron que el ácido bórico rinde mejor entre el 0,5 y el 1 % en cebo azucarado y que por encima del 1 % el consumo cae. Un cebo debe ser de acción lenta para que la obrera llegue viva al nido y lo reparta boca a boca; las reinas, además, necesitan varias tomas.
Fuentes
- Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), ficha del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras de Monomorium pharaonis, 2020: repelentes, gemación, poliginia y eficacia de los cebos no repelentes (España).
- UC IPM, Universidad de California: sellado, agua jabonosa y rastro de olor, trofalaxia, límites del tratamiento perimetral, boratos al 0,5-1 % frente a presentaciones al 5,4 % (Estados Unidos).
- Applied Biological Control Research, Universidad de California en Riverside: definición de la reproducción por gemación y efecto de los insecticidas de amplio espectro sobre las forrajeras (Estados Unidos).
- Rust, Reierson y Klotz, International Conference on Urban Pests: concentración óptima de ácido bórico, caída del consumo por encima del 1 %, reducción máxima del 36 % en campo, sendas de reclutamiento y tomas necesarias por las reinas (Estados Unidos).
- Suckling et al., Journal of Chemical Ecology, 2008: (Z)-9-hexadecenal, desorganización del rastro y reducción significativa del forrajeo durante 2 días (Nueva Zelanda / internacional).
- Holloway, Suiter, Davis y Gardner, Insects 15(10):768, 2024: ensayo de remedios caseros (Estados Unidos).
- National Pesticide Information Center, Universidad Estatal de Oregón y EPA, ficha en español de tierra de diatomeas (Estados Unidos).
- Iowa State University Extension: dispositivos ultrasónicos (Estados Unidos).
- Fuente técnica del sector en España: entomólogo Carlos Pradera, sobre la necesidad de materias activas de acción retardada en cebos.
Última actualización: 19 de septiembre de 2026.