Las hormigas voladoras no son una especie distinta, ni una plaga nueva, ni un hormiguero que haya mutado. Son los alados: las reinas y los machos sexualmente maduros de una colonia corriente, que salen todos a la vez a aparearse. Lo explica así el Natural History Museum de Londres, y esa sola frase resuelve la mayoría de las búsquedas de julio.
Como episodio, se acaba solo y no requiere tratamiento. Lo que sí merece treinta segundos de atención es una excepción concreta: que lo que estés viendo no sea una hormiga, sino una termita alada. Esa distinción está más abajo, con las tres diferencias que permiten resolverla mirando el bicho.
Qué son exactamente los alados
En una colonia de hormigas, casi todo lo que ves habitualmente son obreras: hembras estériles, sin alas, que salen a buscar comida. En cierto momento del año la colonia produce otra cosa —reinas jóvenes y machos, ambos con alas— y los suelta al aire para que se apareen. A ese episodio se le llama vuelo nupcial.
Datos del Natural History Museum:
- En el Reino Unido, casi el 90 % de los avistamientos de aladas corresponden a una sola especie, Lasius niger, la hormiga negra de jardín.
- Las reinas más grandes miden hasta 15 mm. Ese tamaño es el que sorprende: mucha gente que consulta por un «bicho raro y enorme» está describiendo simplemente a una reina.
- Los machos son bastante más pequeños que las reinas y son mayoría en el enjambre.
Es decir: si te encuentras una nube de hormigas con alas, no estás ante una invasión nueva. Estás ante el momento reproductivo de un hormiguero que llevaba meses ahí sin que lo notaras.
Un apunte taxonómico que casi ninguna web española tiene bien
El dato del 90 % que acabas de leer es británico y corresponde a Lasius niger. Aquí hay que hacer una corrección que rara vez se hace.
Según fuentes técnicas españolas —el entomólogo Carlos Pradera—, en la Península Ibérica la «hormiga negra de jardín» común no es Lasius niger, sino Lasius grandis. Tras la revisión taxonómica de Seifert, buena parte de lo que en el sur de Europa se citaba como L. niger corresponde en realidad a L. grandis. Son especies hermanas y a simple vista se parecen, pero el nombre correcto importa cuando alguien traduce una ficha británica y la publica como si fuera española.
Así que la frase honesta es: en tu terraza de Madrid, Valencia o Sevilla, lo más probable es que esos alados sean de Lasius grandis. Y de esa especie sí hay dato español, de la misma fuente técnica: su vuelo nupcial se produce en julio y agosto.
Cuándo pasa: julio, agosto y ningún «día señalado»
El Natural History Museum sitúa el vuelo típicamente en julio o agosto, con un margen que va de junio a principios de septiembre. Encaja con el dato español de Lasius grandis: julio y agosto.
Ahora, el matiz que desmonta el titular de prensa de cada verano. Se habla mucho del «día de las hormigas voladoras», como si existiera una fecha única en la que todas salen a la vez en un país entero. No la hay. Una encuesta ciudadana promovida por la Royal Society of Biology mostró que lo que existe es una temporada repartida a lo largo de varias semanas, con picos locales distintos, no una jornada nacional sincronizada.
Lo que sí marca el día concreto en cada sitio es el tiempo. Según el Natural History Museum, los vuelos se producen en días cálidos y sin viento, y sobre todo cuando las condiciones meteorológicas mejoran respecto al día anterior. El patrón habitual es el de la lluvia de verano seguida de calor: llueve una tarde, al día siguiente sube la temperatura y baja el viento, y salen. Por eso en un mismo barrio varias colonias enjambran a la vez: no se han puesto de acuerdo, es que están leyendo el mismo termómetro.
| Pregunta | Lo que dicen las fuentes |
|---|---|
| ¿Meses? | Típicamente julio o agosto; margen de junio a principios de septiembre (Natural History Museum) |
| ¿En España? | Lasius grandis, la hormiga de jardín ibérica, vuela en julio y agosto (fuente técnica española, Carlos Pradera) |
| ¿Un día concreto para todo el país? | No. La encuesta de la Royal Society of Biology muestra una temporada de varias semanas |
| ¿Qué lo dispara? | Días cálidos, sin viento y con condiciones que mejoran respecto al día anterior; suele ser tras lluvia estival (NHM) |
| ¿Qué especie es en el Reino Unido? | Casi el 90 % de los avistamientos, Lasius niger (NHM) |
Qué pasa después: el episodio se acaba solo
Este es el mensaje central del artículo y conviene decirlo sin adornos: no hay nada que eliminar.
Según el Natural History Museum, tras el apareamiento:
- Los machos mueren a los pocos días. Su función biológica termina ahí. Las aladas que aparecen muertas en el alféizar o en el suelo de la terraza son, en su mayoría, ellos.
- Las reinas fecundadas se arrancan las alas a mordiscos —literalmente: se las mastican— porque ya no las necesitan, y buscan un sitio donde excavar y fundar una colonia nueva. De ahí las alas sueltas acumuladas en una ventana o en el suelo, que suelen ser la primera pista de que ha habido vuelo.
- Una reina que consiga establecerse puede vivir hasta 15 años.
La mayoría de esas reinas no lo consigue, y ese es justamente el motivo por el que la colonia libera tantas a la vez. Para lo que a ti te importa: la nube desaparece por sí sola y lo que queda son alas y algún cadáver. No es una infestación. Un aspirador y una bayeta cierran el asunto.
Una nota de coherencia con el resto del silo: pulverizar un enjambre no tiene ningún sentido, porque no estás tocando ninguna colonia. Si lo tuyo no es un enjambre de verano sino una fila de hormigas de la cocina, el planteamiento es completamente distinto y está explicado en su propio artículo —empezando por que ahí el spray también es mala idea, y por razones de peso—.
La excepción seria: hormiga alada o termita alada
Aquí es donde el artículo gana su sueldo. Hay un caso en el que los alados sí importan, y es cuando aparecen dentro de un edificio de obra: entonces hay que descartar que sean termitas aladas.
La confusión es muy común, porque a distancia son insectos pequeños, oscuros y con cuatro alas, y ambos enjambran. De cerca, en cambio, se distinguen con tres rasgos. La tabla es del servicio de extensión Texas A&M AgriLife Extension (programa Urban IPM, 2018):
| Rasgo | Hormiga alada | Termita alada |
|---|---|---|
| Antenas | Acodadas, en forma de codo | Rectas |
| Alas | La anterior es más grande que la posterior | Iguales en tamaño y forma; al caer dejan una escama alar |
| Cintura | Parte media estrechada, marcada | Parte media sin estrechar, cuerpo de anchura uniforme |
Cómo usar la tabla sin ser entomólogo:
- Mira la cintura. Es lo más visible a simple vista. Si el insecto tiene «talle», es hormiga. Si el cuerpo es un tubo de grosor uniforme de la cabeza al final, sospecha de termita.
- Mira las antenas. Si salen rectas, como dos hilos, termita. Si tienen un quiebro claro en ángulo, hormiga.
- Mira las alas caídas. En las hormigas las cuatro alas son desiguales; en las termitas son iguales entre sí y al desprenderse dejan la escama alar característica. Un montoncito de alas idénticas junto a una ventana interior es la señal que conviene no ignorar.
Si el resultado apunta a termita —o si simplemente no lo tienes claro— eso ya no es un episodio estacional que se agota solo, sino un asunto estructural del edificio. Ahí toca una empresa de control de plagas con registro y, si vives en un bloque, avisar a la comunidad de vecinos: la madera afectada rara vez respeta los límites de una vivienda. Guarda algunos ejemplares y algunas alas en un bote con alcohol; sirven para la identificación.
Si vives en la costa mediterránea, no es hormiga argentina
Un apunte breve que ahorra confusiones en toda la fachada mediterránea, donde la hormiga argentina domina buena parte de los jardines urbanos: esa especie no realiza vuelo nupcial. Sus reinas se aparean con machos emparentados dentro del nido natal (Passera y Keller, 1990), y la colonia se dispersa por otra vía.
Consecuencia directa: si ves un enjambre de aladas, no es hormiga argentina; será otra especie, y si el enjambre ha salido de dentro de un edificio, conviene descartar termita. Todo lo demás sobre esa especie, que tiene bastante miga, está en su artículo.
Algo parecido ocurre con la hormiga faraón, que vive en interiores: según la ficha del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Ministerio para la Transición Ecológica, «las reinas pueden copular con machos de su propia producción, no necesitan abandonar el nido». Dicho de otro modo: una colonia de esas puede estar en tu edificio sin que veas jamás un vuelo nupcial. La ausencia de enjambre no demuestra la ausencia de hormigas.
¿Y si entran en casa?
Aquí toca ser honesto con lo que no está comprobado, que es lo que separa este artículo de la media.
Circulan dos explicaciones habituales para justificar por qué aparecen aladas dentro de una vivienda: que hay un nido bajo la solera o en una jardinera del patio y los alados emergen hacia el interior, o que simplemente entran por la ventana atraídos por la luz. Ambas son plausibles y ambas se repiten mucho. Ninguna de las dos tiene respaldo documental localizado, así que aquí se presentan por lo que son —explicaciones corrientes sin fuente—, no como hechos.
Lo que sí puedes hacer no depende de resolver esa duda:
- Cerrar o proteger ventanas y puertas durante las horas del vuelo. Una mosquitera resuelve casi todo.
- Aspirar las que entren y las alas caídas. Es lo más rápido y no deja residuo.
- No pulverizar. No hay colonia que matar en tu salón. No es cuestión de elegir entre cebo, spray o gel: es que aquí no hace falta ninguno de los tres.
- Mirar el bicho con la tabla de arriba antes de dar nada por hecho, sobre todo si el enjambre ha salido de dentro del edificio.
Y evita el desfile de remedios caseros que aparece cada julio en redes. No solo por lo que ya se sabe de su eficacia: es que en este caso concreto no hay nada que tratar, porque el fenómeno se agota por sí mismo. Es una de las poquísimas situaciones, dentro de otras plagas domésticas, en las que la respuesta correcta es literalmente esperar.
Sobre si pican o no, una precisión de método: no vas a encontrar en este artículo una fuente que afirme que las aladas sean inofensivas, porque no se ha localizado ninguna que lo diga en esos términos. Lo que sí está documentado, y es lo operativo, es que el episodio dura poco, que los machos mueren enseguida y que las reinas se marchan a fundar sus colonias lejos de tu salón.
Preguntas frecuentes
¿Las hormigas voladoras son una especie distinta? No. Son los alados de una colonia normal: las reinas y los machos sexualmente maduros, que salen a aparearse. Lo describe así el Natural History Museum de Londres. El resto del año esa misma colonia solo saca obreras sin alas, que son las que ves en fila.
¿En qué mes salen? Típicamente en julio o agosto, con margen de junio a principios de septiembre, según el Natural History Museum. Para Lasius grandis, la hormiga de jardín ibérica, la fuente técnica española sitúa el vuelo nupcial en julio y agosto. No existe un «día de las aladas» único: la encuesta de la Royal Society of Biology mostró una temporada repartida a lo largo de varias semanas.
¿Por qué salen todas el mismo día en mi barrio? Porque responden al mismo tiempo meteorológico, no a una señal común. Según el Natural History Museum, vuelan en días cálidos y sin viento y cuando las condiciones mejoran respecto al día anterior, algo típico de la jornada siguiente a una lluvia de verano.
¿Cómo sé si es una hormiga o una termita? Con tres rasgos, según Texas A&M AgriLife Extension: las antenas son acodadas en la hormiga y rectas en la termita; en la hormiga el ala anterior es mayor que la posterior, mientras que en la termita las cuatro alas son iguales en tamaño y forma y al caer dejan una escama alar; y la hormiga tiene la parte media del cuerpo estrechada, cosa que la termita no. Si aparecen alados dentro de un edificio de obra, merece la pena hacer esa comprobación.
¿Hay que fumigar? No. Los machos mueren a los pocos días del apareamiento y las reinas se arrancan las alas a mordiscos y se marchan a buscar dónde fundar una colonia, según el Natural History Museum. Aspirador, bayeta y mosquitera. La única excepción es la sospecha de termita, que sí requiere valoración profesional.
Vivo en la costa y hay hormiga argentina por todas partes. ¿Son estas? No. Esa especie no realiza vuelo nupcial: sus reinas se aparean con machos emparentados dentro del nido natal (Passera y Keller, 1990). Si ves un enjambre de aladas en la costa mediterránea, es otra cosa.
Fuentes
- Natural History Museum de Londres: naturaleza de los alados, proporción de Lasius niger en los avistamientos británicos, tamaño de las reinas, meses de vuelo, desencadenante meteorológico, muerte de los machos, pérdida de las alas y longevidad de las reinas (Reino Unido).
- Royal Society of Biology: encuesta ciudadana que muestra una temporada de vuelo repartida a lo largo de varias semanas (Reino Unido).
- Texas A&M AgriLife Extension, Urban IPM, 2018: diferencias entre hormiga alada y termita alada (Estados Unidos).
- Passera y Keller, 1990: ausencia de vuelo nupcial en Linepithema humile y apareamiento con machos emparentados dentro del nido natal.
- Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), ficha del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras de Monomorium pharaonis, 2020: las reinas pueden copular con machos de su propia producción sin abandonar el nido (España).
- Fuente técnica del sector en España: entomólogo Carlos Pradera, sobre Lasius grandis como hormiga de jardín ibérica tras la revisión de Seifert y sobre sus meses de vuelo nupcial.
Última actualización: 19 de septiembre de 2026.