Polillas de la ropa: cómo eliminarlas del armario y evitar que vuelvan

Empezamos por el dato que lo cambia todo: los adultos de polilla de la ropa no se alimentan, por lo que no causan daño a los tejidos. Lo afirma el departamento de entomología de la Universidad de Kentucky, y tiene una consecuencia práctica inmediata: la mariposilla beige que revolotea cuando abres el armario no se está comiendo tu jersey. Quien se lo come es la larva. Y la larva no vuela.

Por eso perseguir adultos con el periódico no sirve de nada: puedes matar veinte y seguir perdiendo ropa, porque el daño lo hace algo quieto, escondido en un pliegue.

Una aclaración previa que evita la mitad de los errores: la polilla del armario y la de la cocina no tienen nada que ver. Son especies distintas, comen cosas distintas y se combaten de forma distinta. Si lo que ves sale de la harina o del arroz, estás ante polillas de la despensa y este artículo no te sirve.

Quién hace el agujero: la larva, no la mariposa

La polilla adulta es pequeña, de color pajizo, y vuela mal: da saltos torpes y huye de la luz en vez de acudir a ella. Su única función es reproducirse.

El daño lo hace la fase larvaria: una oruga blanquecina y diminuta que vive sobre la propia prenda y va raspando la fibra. Según la especie, arrastra un estuche de seda o teje galerías sobre el tejido. Ese es el rastro que buscas: hilillos de seda, restos granulados del color de la prenda y agujeros de borde irregular, casi siempre en zonas que llevan meses sin moverse.

De ahí la regla operativa: si ves adultos volando, la infestación lleva tiempo. El adulto es el final del proceso.

Dos especies y una sola dieta: la queratina

En las casas se encuentran dos especies principales, según las fichas de la Universidad de Kentucky y del programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California: Tineola bisselliella, la polilla tejedora, y Tinea pellionella, la polilla de estuche.

Ambas comparten lo importante: sus larvas digieren queratina, una proteína fibrosa presente en lana, piel, seda, plumas, fieltro y cuero. Esa lista es el mapa de riesgo de tu armario, y de ella se deduce lo que a mucha gente sorprende:

  • El algodón, el lino y las sintéticas puras no son alimento para estas larvas.
  • Un abrigo de lana, un edredón de plumas, un sombrero de fieltro o unos guantes de piel sí lo son; una prenda mixta se ataca en su parte proteica.
  • Una prenda de algodón con sudor, restos de comida o pelo de mascota puede dañarse igualmente, por lo que lleva encima y no por la fibra.

Eso explica por qué la ropa guardada sin lavar es la que aparece agujereada: es dónde estaba la comida.

Cuánto tarda en montarse una infestación

Las cifras explican por qué el problema aparece “de golpe” cuando llevaba meses en marcha.

Según el programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California, las hembras de ambas especies ponen una media de 40 a 50 huevos a lo largo de 2 a 3 semanas; Kentucky coincide en esa horquilla. El ciclo completo, de huevo a huevo, dura de 4 a 6 meses, con habitualmente dos generaciones al año, y Kentucky añade el rango real según condiciones: de un mes a dos años.

Traducido: una prenda guardada en septiembre puede salir en abril con dos generaciones encima y ni un adulto a la vista en todo el invierno. Y significa que una revisión anual no basta: los dos cambios de armario son los momentos de control.

Qué mata de verdad a una polilla de la ropa

Estas son las cifras que importan, con la limitación de cada método.

Método Qué estadios mata Cifra exacta Limitación
Congelación a −18 °C Todos los estadios (huevo, larva, pupa, adulto) Una semana completa Un congelador doméstico normal está justo en ese umbral: no bastan 24 ni 48 horas
Congelación a −29 °C Todos los estadios 72 horas Esa temperatura no la da un congelador doméstico corriente
Lavado en agua caliente Huevos y larvas 20 a 30 minutos a unos 49 °C o más Muchas prendas de lana y seda no toleran esa temperatura
Calor seco Huevos y larvas Al menos 30 minutos por encima de esa misma temperatura Mismo problema de tolerancia del tejido
Limpieza en seco Huevos y larvas Coste por prenda; no impide una reinfestación posterior
Naftalina Actuaba como fumigante No es un biocida legal en España; y aun cuando lo era, solo funcionaba en recipiente sellado
Cedro Solo larvas pequeñas No afecta a las larvas grandes y pierde la propiedad al cabo de varios años
Trampas de feromonas Ninguno: capturan machos adultos Sirven para detectar y vigilar, no para controlar

Todas las cifras proceden de las fichas técnicas de la Universidad de Kentucky y del programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California.

Congelación: el error de las 48 horas

Es el método más útil para prendas que no aguantan agua caliente, y el que peor se ejecuta. El criterio conservador es −18 °C durante una semana y mata todos los estadios; a −29 °C bastan 72 horas, pero esa temperatura exige un arcón que no vas a tener en casa.

El matiz decisivo: un congelador doméstico normal está justo en el umbral de los −18 °C. Justo, no por debajo con margen. Abrirlo, meter la compra o un ciclo de descongelación automática suben la temperatura de forma puntual. Por eso meter el jersey un fin de semana y darlo por bueno es el error más repetido: ni 24 ni 48 horas son suficientes.

Cómo hacerlo bien: mete cada prenda en una bolsa y expulsa el aire; no la comprimas mucho, porque el frío tarda más en llegar al centro; anota la fecha de entrada, porque sin fecha siempre se saca antes de tiempo; y al sacarla, déjala atemperar cerrada.

Agua caliente, calor seco y tintorería

Cuando la prenda lo tolera, es lo más rápido: 20 a 30 minutos en agua de unos 49 °C o más, o al menos 30 minutos de calor seco por encima de esa temperatura. Kentucky lo resume sin rodeos: la limpieza en seco o el lavado en caliente matan huevos y larvas. Comprueba la etiqueta: una lana que se apelmaza a 49 °C es una prenda perdida por otro motivo, y entonces la congelación es tu vía.

Naftalina: por qué ya no la encuentras

Conviene explicarlo con precisión, porque circula mucha versión equivocada.

El naftaleno figura en el Anexo I del Reglamento (CE) n.º 1451/2007 como sustancia activa existente identificada, pero no figura en el Anexo II, que es la lista exhaustiva de sustancias admitidas al programa de revisión de sustancias activas biocidas de la Unión Europea. Y el artículo 4(1) de ese mismo Reglamento establece que los productos biocidas que contengan sustancias activas no incluidas en el Anexo II ya no pueden comercializarse.

La conclusión, por esa vía y no por otra: el naftaleno nunca fue admitido al programa de revisión de biocidas de la UE, y por tanto las bolas de naftalina no son un biocida legal en España. No es que alguien las prohibiera un día por un decreto concreto: es que nunca entraron en la lista.

Hay un segundo motivo para no echarlas de menos. Kentucky lo documenta: incluso cuando eran legales, solo funcionaban en recipientes bien sellados capaces de mantener concentraciones suficientes. Actuaban como fumigante, no como repelente ambiental: en un armario abierto no hacían nada. La bolita colgada de la percha protegiendo el abrigo nunca fue cierta.

Con cualquier antipolillas vale la regla de siempre: leer la etiqueta de un biocida y comprobar para qué uso está autorizado.

Cedro: lo que puede y lo que no

El cedro es el otro gran clásico, y el matiz es más interesante que el titular. Según el programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California, el cedro rojo aromático contiene un aceite que puede matar larvas pequeñas, pero no afecta a las larvas grandes, y al cabo de varios años el cedro pierde esa cualidad. Kentucky añade la parte estructural: los armarios y los arcones de cedro “rara vez son eficaces”, porque el sellado es insuficiente para mantener concentraciones letales o repelentes.

Conclusión: el cedro no resuelve una infestación. Una tabla recién lijada en un baúl bien cerrado puede aportar algo frente a larvas recién nacidas; un armario de cedro de hace quince años no aporta nada medible, y en ningún caso rescata una prenda con larvas ya crecidas.

Sobre la lavanda y el resto de remedios caseros que se repiten en foros, la posición es la de siempre: no se ha localizado evidencia sólida de que repelan o maten a estas larvas. No es que se haya demostrado que fallen; es que no hay nada publicado en lo que apoyarse. Úsalos por el olor, no como plan de protección.

Trampas de feromonas: para vigilar, no para curar

Las trampas de feromonas atraen y capturan machos. Según las mismas fuentes universitarias, son “particularmente eficaces para revelar infestaciones en fases tempranas”.

Esa frase define su papel: detección precoz y monitorización. Te dicen si hay actividad, dónde se concentra y si el problema sigue vivo después de tratar el armario. Lo que no hacen es controlar la plaga por sí solas, porque no tocan ni los huevos, ni las larvas —donde está el daño—, ni a las hembras. Una trampa por armario, revisada cada pocas semanas: cero capturas durante un par de meses después de limpiar a fondo es la mejor señal de que has cerrado el problema.

Plan de trabajo: cómo vaciar y recuperar el armario

Cuando ya has confirmado agujeros o seda, el orden importa.

  1. Vacía el armario entero. Una sola prenda sin revisar reinicia el ciclo.
  2. Separa por materiales. Lana, seda, piel, plumas, fieltro y cuero, al montón de riesgo.
  3. Inspecciona a la luz, prenda por prenda: costuras, cuellos, axilas, dobladillos y bolsillos, que es donde se acumulan sudor y restos.
  4. Trata todo el montón de riesgo, no solo lo dañado: lavado caliente, calor seco, tintorería o congelación de una semana a −18 °C, según lo que aguante cada prenda.
  5. Limpia el mueble vacío. Aspira juntas, esquinas, guías de cajones y la parte baja, donde se acumula la pelusa de fibra. Un aspirador con filtro HEPA evita redistribuirla por la habitación; vacía el depósito fuera de casa.
  6. Guarda limpio. Es la medida preventiva que más rinde: nada vuelve al armario sin estar recién lavado.

Cómo evitar que vuelvan

  • Nunca guardes de temporada sin lavar. El sudor y los restos orgánicos son el imán.
  • Recipientes cerrados para lo que vas a tener meses sin tocar. Recuerda el principio del fumigante: lo que protege es el cierre, no el aroma.
  • Mueve la ropa. Una prenda que se usa y se airea cada pocas semanas es peor sitio para criar que una inmóvil desde hace dos años.
  • Revisa lo que nadie abre: edredones de plumas, alfombras de lana bajo los muebles, abrigos de piel heredados, el fondo del altillo.
  • Atención a la segunda mano. Una lana de mercadillo entra directa al congelador o a la tintorería, no al armario.

Si siguen apareciendo agujeros nuevos y capturas continuas durante meses, llama a una empresa de control de plagas: hay focos que se mantienen fuera del armario, como alfombras clavadas, bajos de sofá o aislamientos con material animal. Como con el resto de otras plagas domésticas, el trabajo deja de ser doméstico cuando ya no encuentras el foco.

Preguntas frecuentes

¿Matar las polillas que veo volando sirve de algo?

Muy poco. Los adultos no se alimentan y no dañan el tejido, según la Universidad de Kentucky. El daño lo hacen larvas escondidas en la ropa. Lo que sí indican esos adultos es que la infestación lleva tiempo y que toca vaciar el armario.

¿Cuánto tiempo hay que dejar la ropa en el congelador?

Una semana entera a −18 °C para matar todos los estadios, según el criterio conservador de la Universidad de Kentucky. A −29 °C bastarían 72 horas, pero un congelador doméstico no llega ahí. Como el aparato de casa está justo en ese umbral, no des por buenos plazos de 24 o 48 horas.

¿La naftalina está prohibida?

Los productos con naftaleno no pueden comercializarse en la Unión Europea, España incluida: el naftaleno nunca fue admitido al programa de revisión de sustancias activas biocidas —figura en el Anexo I del Reglamento (CE) n.º 1451/2007 pero no en el Anexo II—, y el artículo 4(1) de ese Reglamento impide comercializar biocidas con sustancias fuera de esa lista. Además, aun cuando se vendían, solo funcionaban en recipientes bien sellados.

¿Los armarios y las bolas de cedro funcionan?

Solo en parte. El aceite del cedro rojo aromático puede matar larvas pequeñas, pero no afecta a las larvas grandes y pierde esa capacidad al cabo de varios años, según el programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California. Los armarios y arcones de cedro “rara vez son eficaces” porque no sellan lo bastante, según la Universidad de Kentucky.

¿Solo atacan la lana?

No. Las larvas digieren queratina, presente en lana, piel, seda, plumas, fieltro y cuero. El algodón y las sintéticas puras no son alimento, pero una prenda de algodón con restos de sudor, comida o pelo puede dañarse igualmente por esos restos.

¿Las polillas del armario son las mismas que las de la cocina?

No, y la confusión hace perder mucho tiempo. Son especies diferentes, con biología y control diferentes. Las que salen de la harina, los frutos secos o el pienso son polillas de la despensa, y ahí no pintan nada ni el congelador del jersey ni el cedro: el problema está en los envases.


Última actualización: 19 de septiembre de 2026. Las cifras de biología, congelación y lavado proceden de fichas técnicas de la Universidad de Kentucky y del programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California, y se citan como tales. La información sobre el estatus del naftaleno se refiere al marco de biocidas de la Unión Europea. Este artículo tiene finalidad informativa.