Garrapatas en España: especies, riesgos y meses de mayor actividad

En España hay garrapatas y sí transmiten enfermedades, pero la escala importa más que el titular. El Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII) contabiliza 19 casos autóctonos confirmados de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo entre 2016 y 2025, con 6 fallecidos, lo que supone una letalidad del 31,6 %. Esas dos cifras hay que leerlas juntas y en ese orden: 19 casos en una década es poquísimo para un país de 48 millones de habitantes, y al mismo tiempo una letalidad del 31,6 % es muy alta. Ni pánico ni frivolidad.

El resto del artículo va de eso: de poner cada enfermedad en su sitio con el dato oficial que existe y, sobre todo, de decir dónde no hay dato. Porque el gran problema informativo de este asunto en nuestro país no son las cifras alarmistas: es que en el caso más famoso de todos, la enfermedad de Lyme, la cifra española no existe, y casi todo lo que se publica rellena ese hueco con estadísticas de Estados Unidos que no significan nada aquí.

Qué se puede decir de las especies, y qué no

Aquí toca una advertencia de método antes de seguir, porque es la diferencia entre este artículo y la mayoría.

De las garrapatas presentes en España se publican listados largos de especies. Lo que está respaldado por datos oficiales españoles es la relación entre un género concreto y una enfermedad concreta: las garrapatas del género Hyalomma son el vector de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, y los casos autóctonos registrados por el Centro Nacional de Epidemiología asocian esa circulación al oeste peninsular, con Salamanca como provincia más afectada.

Lo que no vas a encontrar aquí es un cuadro con diez especies, su vector asociado y su mes de actividad. Ese cuadro circula mucho y es, en buena parte, decorativo: mezcla literatura extranjera, vigilancia veterinaria y suposiciones. Cuando no hay una fuente oficial española que lo sostenga, lo honesto es no dibujarlo.

Para lo que te importa en la práctica, además, la especie cambia poco: el procedimiento para retirar una garrapata es el mismo sea cual sea, y la vigilancia posterior también.

Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo: la enfermedad rara y grave

Es la que ha puesto a las garrapatas en los titulares españoles de los últimos años, y conviene entender por qué genera tanto ruido: es muy poco frecuente y es grave. Las dos cosas a la vez.

Los números del Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII) para España:

  • 19 casos autóctonos confirmados entre 2016 y 2025.
  • 6 fallecidos.
  • Letalidad del 31,6 %.
  • Vector: garrapatas del género Hyalomma.
  • Salamanca, la provincia más afectada.

Autóctono significa contraído en España, no importado. Diecinueve casos confirmados en diez años son menos de dos al año en todo el país. Es una enfermedad rara en el sentido estricto del término, y la probabilidad individual de contraerla tras una picadura es extraordinariamente baja.

Al mismo tiempo, una de cada tres personas que la contrajeron falleció. Por eso las autoridades sanitarias la vigilan de cerca y por eso merece un párrafo serio en cualquier artículo sobre garrapatas. La forma correcta de contarlo no es «alerta por la garrapata asesina» ni «no pasa nada»: es dar las dos cifras juntas, siempre. Un riesgo pequeño de un daño grande se gestiona con prevención sensata, no con miedo.

Fiebre exantemática mediterránea: la más frecuente de las declaradas

Es la que más casos deja en los registros oficiales españoles: 192 casos autóctonos en 2023.

Además, es Enfermedad de Declaración Obligatoria (EDO) según la Orden SSI/445/2015, Anexo I. Esa etiqueta administrativa, que parece burocracia, es lo que hace que la cifra anterior exista: cuando una enfermedad está en el Anexo I, los casos diagnosticados se notifican al sistema de vigilancia y se pueden contar a escala nacional.

Retén la idea, porque es la clave del apartado siguiente: en España sabemos cuántos casos de fiebre exantemática mediterránea hay porque la ley obliga a declararlos. Donde no existe esa obligación, no hay cifra. Y no hay cifra no significa que no haya casos: significa que nadie los está contando de forma sistemática.

Enfermedad de Lyme: el agujero de datos que casi nadie explica

Este es el apartado importante del artículo.

La enfermedad de Lyme no es enfermedad de declaración obligatoria a nivel nacional en España. Figura en el Anexo III, el de vigilancia con carácter regional. Consecuencia directa: no existe un recuento nacional de casos de Lyme en España.

Lo único que hay son datos de carga hospitalaria, del orden de 0,28 a 0,38 casos por 100.000 habitantes. Y hay que leer ese dato con cuidado, porque no es una incidencia: es una aproximación construida a partir de los casos que llegaron a generar un episodio hospitalario. Deja fuera todo lo que se diagnostica y se trata en atención primaria, que en esta enfermedad es la mayoría.

De ahí se deriva la afirmación que casi ningún artículo español se atreve a escribir: no existe una cifra española de incidencia de Lyme comparable a la estadounidense. No es que sea mayor o menor: es que no es la misma magnitud porque no mide lo mismo, no se recoge igual y no cubre el mismo denominador.

Por qué extrapolar las cifras de Estados Unidos es el error más extendido del tema

Vas a encontrar decenas de páginas en español que abren con una cifra enorme de casos anuales de Lyme y, dos líneas después, hablan de España como si esa cifra fuera de aquí. Es el error más repetido de todo el asunto de las garrapatas, y por eso en este artículo no vas a leer ninguna cifra estadounidense de Lyme: darla, aunque sea «como referencia», es contribuir al problema.

Los motivos por los que esas cifras no son trasladables:

  • Sistema de vigilancia distinto. Allí se declara a escala nacional con una definición de caso homogénea; aquí, la vigilancia es regional según el Anexo III.
  • Fuente de dato distinta. Un recuento nacional de casos notificados y una estimación de carga hospitalaria no son la misma métrica.
  • Ecología distinta. Las garrapatas, los hospedadores y los ambientes que sostienen el ciclo no son los mismos a uno y otro lado del Atlántico.

Lo correcto es decirlo tal cual: en España, la enfermedad de Lyme existe, está presente y no se cuenta a escala nacional. Esa frase es menos vistosa que un número grande, pero es la única que se sostiene.

Tabla: qué se vigila, qué cifra hay y qué no se puede afirmar

Enfermedad Situación de vigilancia en España Cifra disponible Qué NO se puede afirmar
Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo Vigilada por el Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII), que publica el recuento de casos autóctonos confirmados 19 casos autóctonos (2016-2025), 6 fallecidos, letalidad 31,6 %. Vector Hyalomma; Salamanca, la provincia más afectada Que sea una amenaza frecuente. Tampoco que sea inocua: la letalidad es alta. Las dos cifras van juntas
Fiebre exantemática mediterránea Enfermedad de Declaración Obligatoria, Orden SSI/445/2015, Anexo I 192 casos autóctonos en 2023 Un desglose por provincias, por especie vectora o una tendencia a varios años: no se aporta aquí
Enfermedad de Lyme NO es EDO nacional. Figura en el Anexo III, de vigilancia con carácter regional Solo carga hospitalaria: del orden de 0,28-0,38 casos por 100.000 habitantes Una incidencia nacional española. Y, sobre todo, ninguna comparación ni extrapolación con las cifras de Estados Unidos

Esta tabla es, en el fondo, el artículo entero. Tres enfermedades, tres situaciones de vigilancia distintas y tres tipos de dato que no se pueden mezclar entre sí.

Meses de mayor actividad: lo general sí, el calendario inventado no

La actividad de las garrapatas se concentra en los meses cálidos. Eso es coherente con el patrón de exposición humana: es cuando se sale al campo, cuando se anda entre hierba alta y cuando los perros pasan más horas fuera. En términos prácticos, la temporada de vigilancia personal va de la primavera al final del verano, con la prudencia de que en zonas templadas del sur el periodo se estira por los dos extremos.

Lo que no vas a ver aquí es una tabla de meses por especie. Ese tipo de calendario, que asigna a cada especie su franja de meses, se copia de unas webs a otras sin ningún respaldo español verificable. Lo que sí sostienen los datos oficiales es más modesto y más útil: los casos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo asocian a Hyalomma con el oeste peninsular, con Salamanca como provincia más afectada.

Dicho de otro modo: si vives o caminas por el oeste peninsular, la revisión tras la salida al campo tiene más sentido todavía. En el resto del país sigue siendo una buena costumbre, sin más.

Cómo se reduce el riesgo de verdad

La prevención de las enfermedades transmitidas por garrapatas no es un producto, es una rutina. Y la rutina, además, es la parte del asunto sobre la que tú sí tienes control absoluto.

Antes de la salida al campo:

  • Ropa que cubra, sobre todo pantalón largo cuando vayas a atravesar hierba alta o matorral.
  • Si usas algún repelente, lee la etiqueta de un biocida antes de aplicarlo: ahí están el uso autorizado, las edades a las que se puede aplicar y las precauciones. Aplicar por encima de lo indicado no protege más.

Al volver:

  • Revísate el cuerpo entero. Las garrapatas buscan pliegues y zonas de piel fina: ingles, axilas, detrás de las rodillas, cintura, nuca y cuero cabelludo, y detrás de las orejas en los niños.
  • Revisa al perro con el mismo criterio, por orejas, cuello, axilas, ingles y espacios entre los dedos. El perro es, para la mayoría de los hogares españoles, la vía de entrada más habitual de garrapatas a la casa.
  • Si encuentras una, no improvises: quitar una garrapata tiene un método concreto, con pinzas finas y sin aceite ni calor, y después toca lavar la zona, conservar el animal y vigilar cuatro semanas.

Y una nota de contexto, porque el campo español tiene más de un problema estacional: en las mismas salidas de invierno y primavera con el perro conviene tener presente la procesionaria del pino, que es una urgencia distinta y con otra actuación. En casas con niños y mascotas, ambas rutinas —la revisión tras el paseo y la vigilancia de lo que el animal trae encima— acaban siendo la misma costumbre.

Cuándo esto se convierte en un problema de la vivienda

Encontrar una garrapata después de una salida al campo es normal y se resuelve con unas pinzas. Otra cosa distinta es encontrarlas de forma repetida dentro de casa, en rodapiés, grietas o en la zona de descanso del animal. Eso ya no es una picadura: es un problema de entorno, y ahí sí tiene sentido hablar con el veterinario para revisar la protección antiparasitaria del animal y, si la situación persiste, con una empresa de control de plagas que valore el interior y los alrededores.

La diferencia práctica entre los dos escenarios es la frecuencia. Una garrapata suelta tras un paseo es exposición exterior. Varias apariciones en semanas seguidas dentro de la vivienda indican que hay un foco cerca, y eso se trata como cualquier otra de las otras plagas domésticas: buscando el origen, no matando lo que se ve.

Preguntas frecuentes

¿Hay garrapatas en toda España? Las garrapatas están presentes en el territorio y su distribución depende del ambiente, no de las fronteras administrativas. Lo que los datos oficiales sí permiten localizar es el caso concreto de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, cuyos casos autóctonos se asocian al oeste peninsular, con Salamanca como provincia más afectada según el Centro Nacional de Epidemiología.

¿Cuántos casos de enfermedad de Lyme hay en España al año? No existe esa cifra. La enfermedad de Lyme no es de declaración obligatoria a nivel nacional en España: figura en el Anexo III, de vigilancia con carácter regional. Solo se dispone de datos de carga hospitalaria, del orden de 0,28 a 0,38 casos por 100.000 habitantes, que no equivalen a una incidencia nacional. Cualquier página que te dé un número anual español cerrado de Lyme está estimando o importando datos de otro país.

¿Es tan peligrosa la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo como dicen? Es grave y es rara, y ambas cosas son ciertas a la vez. El Centro Nacional de Epidemiología registra 19 casos autóctonos confirmados entre 2016 y 2025 con 6 fallecidos, es decir, una letalidad del 31,6 %. Menos de dos casos al año en toda España hacen que la probabilidad individual sea muy baja; la letalidad justifica que se vigile con seriedad.

¿Qué enfermedad de garrapatas deja más casos en España? De las que se cuentan oficialmente, la fiebre exantemática mediterránea, con 192 casos autóctonos declarados en 2023. Es Enfermedad de Declaración Obligatoria por la Orden SSI/445/2015, Anexo I, y por eso hay un recuento nacional que citar.

¿En qué meses hay más garrapatas? En los meses cálidos, que es también cuando más se frecuenta el campo. No hay base para publicar un calendario mes a mes por especie en España, así que desconfía de las tablas que lo hacen: lo verificable es el patrón estacional general y la asociación de Hyalomma con el oeste peninsular que se deduce de los casos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

Me ha picado una garrapata. ¿Voy al médico? Por la picadura en sí, no necesariamente: lo primero es retirar una garrapata correctamente, lavar la zona, conservarla y vigilar cuatro semanas. Sí debes acudir si aparece fiebre, malestar general o una lesión que crece alrededor de la picadura en ese plazo, y entonces conviene decir desde el principio que hubo una picadura de garrapata y en qué fecha.

Fuentes

  • Centro Nacional de Epidemiología, Instituto de Salud Carlos III (ISCIII): casos autóctonos confirmados de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España, 2016-2025, y fallecidos (España).
  • Orden SSI/445/2015, por la que se modifican los anexos de la normativa de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica: Anexo I (enfermedades de declaración obligatoria) y Anexo III (vigilancia con carácter regional) (España).
  • Datos españoles de carga hospitalaria de enfermedad de Lyme (España).

Última actualización: 19 de septiembre de 2026. Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.